About Me
Name:
FANNY JEM WONG MIÑÁN
Location:
LIMA-CALLAO, Peru
Magister en Psicología Educativa egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Dime amor, de qué te valió saber que existía
si solo te perdiste fantasmal entre corredores de ausencias
Sabías bien, que escuchaba cantos peligrosos
y entre arboles extraños se escondían viles miserias
En donde búhos y lechuzas eran peores que fieras
Y la fría piedra se pulía entre aguas inquietas
Más solo partiste cantando penas y lamentos
entre muros agrietados teñidos de sangre y miserias
Caminas vida mía entre avenidas y callejones oscuros
en donde las tardes de poesías se transformaron en silencios
Más el corazón añoraba un -¡Hola!
-¿Qué dice la princesa?
Nunca soñaste un nosotros, solo fundamentos de sombras
Negaste que fuera el dulce paisaje en donde recrearas tus versos,
Más releyéndolos te espere por las tardes sin escuchar tus cantos
Escribiendo en añil locuras de espantos, deshidratándose el alma
un frío fantasma comió y bebió sales y carnes
Deje de ser entonces en tu jardín flor inmaculada
Ensuciándome los pétalos de miserias del Mar de los muertos
Me perdí en otros cantos de otoño seducida por infiernos
en dónde sabes amor ,nunca deje de ser paisaje solitario
Una vida sin vos, son mis laberintos de espantos
sumergida en extrañas danzas de pasiones negadas
donde el amor nunca fue sacramento, menos voto sagrado
Me perdí, en las hostiles arenas del viejo cementerio
Caminando voy por calles tortuosas de dolor infinito
Escuchando cantos mentirosos que me preñan a su antojo
Suspendidos los sueños, huellas que nadie reconoce
Una piedra niega ser el alma que me penetra las rocas
Las ideas huyen en el viento, opalinas.
En soles oscurecidos, el loto llora
y el ruiseñor se clava en las espinas
con el pico destrozado en la entraña.
Reposa en el espeso boscaje, Luzbel
Tiñendo el lago de un color putrefacto
y el nevado parpadea en los cimientos
con la espada flameándole el cogote.
Marchitas las guirnaldas son pajas
Tétricas hebras , horrendas arpías,
no dejan ver el verde maravilla,
colisionando en esferas furiosas.
Los sueños fallecen en afligido infarto
Los fantasmas no tienen espíritus amables,
todos son pensamientos transgresores,
como crines de potros desbocados, turbios.
Giran las aspas degollando cabezas,
molinos tétricos, oscuros y peligrosos
Desgarrando carne ,huesos, medula gris,
incendiando las rosas azules.
En carbón, en nieve, en cenizas, agoniza
grita enojada la arpía maldiciéndose.
Con el rumor profundo del demonio
como el grito agudo del cisne empalado.
Cuatro caminos del horizonte son abismos
Peligrosas cornisas al borde de sepulcros
y la fe se muere y en el grito Orfeo se pierde
en el punto en que el alma muere.
No sé si nuestra historia
alguna vez se repita,
pero sé que tú y yo
nunca más seremos
un “Nosotros” .
Quisiera huir de mí
si tan solo pudiera
Para piel con piel
podernos escapar
de nuestras pieles
Para carne con carne
podernos escapar
de nuestras carnes
Para sangre con sangre
podernos escapar
de nuestras sangres
Para hueso con hueso
podernos escapar
de nuestros huesos
Para nada con nada
podernos escapar
de nuestras nadas
Para muerte con muerte
podernos escapar
de nuestras muertes
Para dolor con dolor
podernos escapar
de nuestro dolor
Y allí en la oscuridad
más profunda
en donde no se escuchen
tus lamentos…Ni los míos
En el vacío más absoluto
Infierno con infierno
podernos finalmente abrazar
hasta consumirnos
Escrito cuando solo era Fanny
1983
NOTA PARA EL LECTOR:
Este poema estaba perdido entre mis viejos cuadernos, es uno de los pocos que escribí durante mi juventud y que no destruí , de eso hace 27 años, en mis notas figura que me inspire en un poema de Robert Friend, no consigne más datos.
Hoy lo comparto.
JEM WONG
Dibujaré el bosquejo de unos ojos
sobre una porción de roca oscura.
Unos ojos que no conozco,
con lágrimas negras de sangre
Unos ojos desorbitados, ausentes,
frías esferas de acero.
Unos ojos de miradas desgastadas,
descoloridas, perdidas.
Unos ojos de un verdor defectuoso,
oscuros como el ébano.
Unos ojos de mirada pirotécnica
y de esplendores fugitivos.
Unos ojos adheridos a los míos
colgando de un perchero.
Unos ojos que dan pena
desangrándose sobre mi regazo.
Un simulacro, una alucinación de ojos
con vocación de luceros.
Un simple ensayo de parpadeos
que guiñan quemadores.
II
LABIOS QUE ASESINAN
Dibujaré el bosquejo de unos labios
sobre una porción de roca oscura.
Unos labios que arrojan espuma
y que no derraman voces.
Unos labios que se abren circulares
en melancólicas carcajadas.
Unos labios vestidos de ausencias,
de silencios, de mentiras.
Unos labios quebrados
por los dientes de una fiera inexistente.
Unos labios siempre hambrientos
prendidos de mis pechos.
Unos labios que asesinan
en la garganta los conciertos de te amos.
Unos labios que castran
cada día el aliento y las sonrisas.
Unos labios de avispa rabiosa
que liban miel en cualquier rosa.
Unos labios cuyos juramentos
fueron tan solo gritos de cenizas.
II
UN ROSTRO QUE FUE EL ESPEJO
Dibujaré el bosquejo de un rostro
sobre una porción de roca oscura
Un rostro distorsionado por el filo
de millones de estalactitas.
Un rostro que se burla lujurioso
del esplendor de los cielos.
Un rostro monstruosamente tatuado
por surcos de abandonos.
Un rostro que no conozco,
que es una ficción,
un gran artificio.
Un rostro que derriba estatuas
como polvo en mis sueños.
Un rostro del que resplandece
más su cuello y sus zapatos.
Un rostro que nunca pedí ver,
ni en el cristal, ni en el papel.
Un rostro que fue el espejo
de mis carnes desangrándose.
Un rostro que me vistió
de encajes y de furiosos ataúdes.
III
UN CUERPO DE SAL
Dibujaré el bosquejo de un cuerpo
sobre una porción de roca oscura
Un cuerpo formado por
hojas marchitas
y quebradas ramas.
Un cuerpo que anida
noches desesperadas
e intensas soledades.
Un cuerpo que se disgrega enloquecido
entre tormentosos cristales.
Un cuerpo que es amado
entre tropiezos
por entes insatisfechos.
Un cuerpo que vive penando
entre corredores
de tinieblas lunares.
Un cuerpo desgastado
entre columnas podridas
que coloradas arden.
Un cuerpo que es una sombra
cuando en sus balcones no hay rosas.
Un cuerpo de sal y de arena
sentado sobre un sillón de alabastro.
Un cuerpo agotado desgastando sus extremos
bajo un pórtico de mármol.
IV
EL BOSQUEJO DE TU ALMA
Dibujaré el bosquejo de tu alma
sobre una porción de roca oscura.
Un alma atormentada por mil fantasías
que se esfuman siempre de prisa.
Un alma que se nutre de sueños
y teme a la soledad de un nido vacío.
Un alma condenada a la embriaguez
de toneles de vinos y tumbas de madera.
Un alma colgada en el columpio
en un pino que fue error
pero también verdad.
Un alma que vive una vida, que no es vida
y que ardiente llora sus penas.
Un alma de niño a veces tierno,
otras cruel ,creyendo merecérselo todo.
Un alma que oculta tras la vidriera
y devora las urgencias de sus deseos.
Un alma que se divierte
y muere de amores
saltando de cornisa, en cornisa.
Un alma insaciable siempre buscando
la rivera de los ríos habladores.
Dibujaré el bosquejo de tu alma
sobre una porción de roca oscura
para nunca olvidarte
para nunca olvidarte
FANNY JEM WONG
07.02.06
LIMA-PERÚ
Quizás, cuando recuerdes lo mucho que te ame
Y en agonía tu alma me busque
Tus ojos logren divisar a lo lejos
Los bosquejos de un corazón sangrante
Pintados sobre los muros azules
de la que fuera mi casa
(Jemwong)
El nuevo año ha consumido ya la luz del primer día;
luz tan agradable para los niños, tanto tiempo esperada y tan pronto olvidada,
y, envuelto en sueño y risa, el niño adormecido se ha callado…
Está acostado en su cuna de plumas; y el sonajero ruidoso calla, junto a él, en el suelo.
Lo recuerda y tiene un sueño feliz:
tras los regalos de su madre, recibe los de los habitantes del cielo.
Su boca se entreabre, sonriente, y parece que sus labios entornados invocan a Dios.
Junto a su cabeza, un ángel aparece inclinado:
espía los susurros de un corazón inocente y, como colgado de su propia imagen,
contempla esta cara celestial: admira sus mejillas, su frente serena, los gozos de su alma,
esta flor que no ha tocado el Mediodía :
«¡Niño que a mí te pareces, vente al cielo conmigo! Entra en la morada divina;
habita el palacio que has visto en tu sueño;
¡eres digno! ¡Que la tierra no se quede ya con un hijo del cielo!
Aquí abajo, no podemos fiamos de nadie; los mortales no acarician nunca con dicha sincera;
incluso del olor de la flor brota un algo amargo;
y los corazones agitados sólo gozan de alegrías tristes;
nunca la alegría reconforta sin nubes y una lágrima luce en la risa que duda.
¿Acaso tu frente pura tiene que ajarse en esta vida amarga, las preocupaciones turbar
los llantos de tus ojos color cielo y la sombra del ciprés dispersar las rosas de tu cara?
¡No ocurrirá! te llevaré conmigo a las tierras celestes,
para que unas tu voz al concierto de los habitantes del cielo.
Velarás por los hombres que se han quedado aquí abajo.
¡Vamos! Una Divinidad rompe los lazos que te atan a la vida.
¡Y que tu madre no se vele con lúgubre luto;
que no mire tu féretro con ojos diferentes de los que miraban tu cuna;
que abandone el entrecejo triste y que tus funerales no entristezcan su cara,
sino que lance azucenas a brazadas,
pues para un ser puro su último día es el más bello!»
De pronto acerca, leve, su ala a la boca rosada…
y lo siega, sin que se entere, acogiendo en sus alas azul cielo el alma del niño,
llevándolo a las altas regiones, con un blando aleteo.
Ahora, el lecho guarda sólo unos miembros empalidecidos, en los que aún hay belleza,
pero ya no hay un hálito que los alimente y les dé vida.
Murió… Mas en sus labios, que los besos perfuman aún, se muere la risa,
y ronda el nombre de su madre;
y según se muere, se acuerda de los regalos del año que nace.
Se diría que sus ojos se cierran, pesados, con un sueño tranquilo.
Pero este sueño, más que nuevo honor de un mortal,
rodea su frente de una luz celeste desconocida,
atestiguando que ya no es hijo de la tierra, sino criatura del Cielo.
¡Oh! con qué lágrimas la madre llora a su muerto
¡cómo inunda el querido sepulcro con el llanto que mana!
Mas, cada vez que cierra los ojos para un dulce sueño,
le aparece, en el umbral rosa del cielo, un ángel pequeñito que disfruta
llamando a la dulce madre que sonríe al que sonríe.
De pronto, resbalando en el aire, en tomo a la madre extrañada,
revolotea con sus alas de nieve
y a sus labios delicados une sus labios divinos.
Que me dejen con mi voz nueva, desconocida. No, no me dejen. Oscura y triste la infancia se ha ido, y la gracia, y la disipación de los dones. Ahora las maravillas emanan del nuevo centro (desdicha en el corazón de un poema a nadie destinado). Hablo con la voz que está detrás de la voz y con los mágicos sonidos del lenguaje de la endechadora.
A unos ojos azules que daban sentido a mis sufrimientos en las noches de verano de la infancia. A mis palabras que avanzaban erguidas como el corcel del caballero de Bemberg. A la luz de una mirada que engalanaba mi vocabulario como a un espléndido palacio de papel.
Me embriaga la luz. No nombro más que la luz. Quiero verla. Quiero ver en vez de nombrar.
No sé dónde detenerme y morar. El lenguaje es vacuo y ningún objeto parece haber sido tocado por manos humanas. Ellos son todos y yo soy yo. Mundo despoblado, palabras reflejas que sólo solas se dicen. Ellas me están matando. Yo muero en poemas muertos que no fluyen como yo, que son de piedra como yo, ruedan y no ruedan, un zozobrar lingüístico, un inscribir a sangre y fuego lo que libremente se va y no volvería. Digo esto porque nunca mas sabré destinar a nadie mis poemas.
Vida, mi vida, ¿qué has hecho de mi vida?
Hemos consentido visiones y aceptado figuras presentidas según los temores y los deseos del momento, y me han dicho tanto sobre cómo vivir que la muerte planea sobre mí en este momento que busco la salida, busco la salida.
Volver a mi viejo dolor inacabable, sin desenlace. Temía quedarme sin un imposible. Y lo hallé, claro que lo hallé.
La aurora gris para mi dolor infuso, me llaman de la habitación más cercana y del otro lado de todo espejo. Llamadas apresurándome a cubrir los agujeros de la ausencia que se multiplican mientras la noche se ofrece en bloques de dispersa oscuridad.
Luz extraña a todos nosotros, algo que no se ve sino que se oye, y no quisiera decir más porque todo en mí se dice con su sombra y cada yo y cada objeto con su doble.
Según se lee en Wikipedia las canciones suicidas vienen siendo aquellas en las que el sentimiento lírico más notable nos da a entender que las intenciones del personaje de la canción son las de tomar su propia vida.
Tales canciones, y siguiendo con Wikipedia, a menudo resultan estar relacionadas con sentimientos de dolor, locura o pena por algún asuntillo de amor no correspondido. Molestias que de cuando en vez resultan no dejar otra solución que la de borrarse de la vida.
gloomy sunday (Domingo Triste) viene a ser como el paradigma de este tipo de canciones debido a la trama de leyendas urbanas que se tejieron en su torno por allá en los lejanos 30’s, del siglo pasado, y que han hecho que el tema también se conozca como la “Canción Húngara del Suicidio”
Fue compuesta en 1933 por los húngaros Rezso Seress (el culpable de la música) y Laszlo Javor (el responsable de la letra), y pasó desapercibida hasta 1936, año en el que empezó a ser relacionada con una serie de muertes voluntarias que determinaron su prohibición por parte de las autoridades húngaras.
Tal censura llamó la atención de los músicos y cantantes norteamericanos quienes no desperdiciaron la ocasión y a finales de 1936 ya se contaba con una cantidad importante de versiones para la audiencia norteamericana.
La leyenda cuenta que fueron más de 1000 los suicidios relacionados con gloomy sunday en Hungría antes de que la canción fuera prohibida. Tales enlaces se establecieron cuando se supo de personas que se mataron durante o después de escuchar la canción, hicieron referencias al tema en sus notas suicidas, o fueron encontradas con una hoja con la letra del tema entre sus manos. Valga anotar que a la fecha la canción esta relacionada directamente con 1900 casos de muertes voluntarias.
Otra de las leyendas cuenta que Laszlo Javor compuso la letra del tema en memoria de una novia suya quien como única despedida, tras cruzar la puerta de salida, tan sólo dejó un “Domingo Triste” estampado a la mitad de una hoja en blanco.
Finalmente lo que si no es leyenda es que Don Rezso Seress entró a formar parte de los hermanos suicidiarios en 1968 al descolgarse a la muerte cuando saltó de un edificio en Budapest.
No obstante, la mancha de duda aparece en la historia que se cuenta con respecto a sus motivos para hacerlo pues, cuentan las malas lenguas, que tomo tal decisión deprimido por no haber vuelto a producir ninguna otra gran canción después del Domingo Lúgubre.
gloomy sunday ha sido interpretada en varias voces y versiones llegando incluso, entre unas y otras, a hacer pensar que se trata de dos canciones diferentes y no de dos versiones de la misma canción.
Entre las gargantas que han prestado su voz para entonar este himno del suicidio se cuentan las de artistas tan dispares como la de la gran Billie Holliday que fue quien la hizo conocida en los años 30, Heather Nova, Elvis Costello, Bjork, Sara Brightman, Sinead O’Connor, Diamanda Galas, Lydia Lunch y Paul whiterman, entre otros.
En 1999 el Alemán Rolf Schübel dirigió una película de título homónimo e inspirada en esta canción.
LETRA
Sunday is gloomy,
My hours are slumberless
Dearest the shadows
I live with are numberless
Little white flowers
Will never awaken you
Not where the black coaches
Sorrow has taken you
Angels have no thoughts
Of ever returning you
Wouldn’t they be angry
If I thought of joining you?
Gloomy sunday
Gloomy is sunday,
With shadows I spend it all
My heart and i
Have decided to end it all
Soon there’ll be candles
And prayers that are said I know
But let them not weep
Let them know that I’m glad to go
Death is no dream
For in death I’m caressin’ you
With the last breath of my soul
I’ll be blessin’ you
Gloomy sunday
Dreaming, I was only dreaming
I wake and I find you asleep
In the deep of my heart here
Darling I hope
That my dream never haunted you
My heart is tellin’ you
How much I wanted you
Gloomy sunday
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Triste Domingo
“Triste domingo, con cien flores blancas”
Y ornado el altar de mi loca ilusión
Donde mi alma se ha ido a postrar
Mientras mi boca llamándote está
Muere en mi sueños ocasos de hastío
Cansados de espera y de soledad
¡Triste domingo!
Tú no comprendes la angustia terrible
De estar esperando, sin verte, llegar
¡Vuelen tus pasos que debo marchar!
No ves que muero con mi loco afán
Quiero que seas la blanca y piadosa
Mortaja que cubra mi hora final
¡Triste destino!
Querido
Junto a mi ataúd que circundan muchas flores
Aguarda mi confesión un sacerdote
Y a él le digo:
Lo quiero, lo espero.
No temas nada si encuentras mis ojos
Sin vida y abiertos y esperándote
Tus manos son quien los deben cerrar
Y acaso entonces yo habré muerto en paz
Siento un doblar de campanas, que
Lúgubremente sus voces me ordena marchar
¡Triste domingo!
¡Vuela mi vida tu paso querido
Que llega la hora que debo partir!
Quiero tenerte en mi viaje final
Y algo me dice que no llegarás
Triste domingo visítame amado
Que ahora en mi tumba yo te he de esperar
Soy un fantasma escondido
entre las brumas del tiempo,
pirotecnias de rabia, roja ira,
verde angustia, negra soledad.
Camino entre estacas y ataúdes,
sus enormes bocas se mofan,
muestran furiosos colmillos,
mortíferas lenguas castrando esperanzas,
arrugando sueños, maliciosas hiedras.
En nuestras venas frio polvo, linfa helada….
¡No temo!
Un susurro inesperado inunda la mente,
el viento trae su grito desgarrador, añejo.
Todos los siglos que lo vieron nacer yacen aquí,
Y entre lenguas castradas llueven suicidios.
Sé que existo, sin embargo no soy nada,
De qué valió tanta soberbia enjaulada
Madurando guerras contra nosotros mismos
Solo alguien nos percibe… solo eso nos importa
FANNY JEM WONG
LIMA PERÚ
08-01-2010
“Dibujando círculos de éter tres volvierona ser uno”
Si los ecos hubieran sido escuchados quizás entenderían La verdad es solo una No existen verdades a medias Nadie ama la mitad, ni tiene medio orgasmo, ni media muerte Nadie es media mujer, .medio hombre o medio ser humano
Si los ecos hubieran sido tan solo por una vez descifrados Entenderían este dolor que flagela y asesina mi alma Condenada estoy por voluntad al país de los silencios En donde la frialdad y la duda nunca más podrán dañarme
Siglos se abren de incertidumbres frente a las cuencas vacías El invierno cubre de nieve las palabras nunca pronunciadas Inútilmente he amado solo sueños que nunca tuvieron rumbo Cautiva entre las dimensiones de mis propios infiernos
Una sombra suspendida soñando con reyes, duendes, torres y castillos Un reino de magníficos espejos y miles de corredores secretos Pabellones estrechos, cientos de puertas pesadas Por donde transitaron aguas oscuras de melancolías
Las luces brillantes que me atraen, fueron solo espejismos Destrozando los vidrios de la casa del alma que guardaban los sueños Y los muros uno a uno sucumbieron ante realidades que aplastan ¡No dejaré que destruyan mi Reino! ¡Pintaré sus muros de recuerdos!
De sueños quizás de cristal de bohemia en invencibles espejos ¡Diosa de fuego! ¡Diosa de los espejos! ¡Diosa de las mil perlas! Levántate orgullosa, pronuncia descomunalmente tus cantos Ensordece a los ríos, haz remecer la cimiente de las montañas
Apaga la estúpida sonrisa de la vieja Luna, encrespa los mares Que la tierra entera tiemble frente a los ecos de tus cantos Y se apaguen las sonrisas de los farsantes y los mentirosos Vence los misterios del tiempo que lo destruye todo
Elévate por encima del común de los hombres Que no mueran los ecos de tu poesía Hija Del Fuego
FANNY JEM WONG Mi poesía soy yo 18.12.05 LIMA PERÚ
Dímelo tú altivo y majestuoso cisne
Por qué doblar y ofrecer dócilmente el fino cuello
Por qué dejar de nadar feliz sobre las lunas verdes
Por qué renunciar a despertar convirtiéndome en prófuga del silencio
Por qué la magia desfallece de prisa entre las blancas alas
Por qué esta tarde sientes más que nunca te estás muriendo
Dímelo tú altivo y majestuoso cisne
Por qué te arrancas desesperadamente las plumas
Por qué cambias los dulces sueños por océanos de tormento y dolor
Por qué dejas de escuchar los cantos del tierno ruiseñor
Por qué las lagrimas son solo cristales cayendo en el vació
Por qué escuchar el tormento de sus cantos, si suenan extraños
Dímelo tú altivo y majestuoso cisne
Por qué dejar caer sobre el piso los abanicos de colores
Por qué borrar de la mente el jardín celeste de las ilusiones
Por qué vagar adolorido entre la neblina de sus ansiedades
Por qué te conviertes en el entierro prematuro de un ave moribunda
Por qué ir hacia la luz que se angosta en la profundidad de la fosa
Dímelo tú altivo y majestuoso cisne
Por qué creer en sublimes glorias que son solo espejismos
Por qué añorar su amor si se desborda en muchos cristales
Por qué desearlo si tras la ausencia solo te quiebra las alas complacido
Por qué amarlo si tus graznidos de dolor le son completamente ajenos
Por qué la agonía no termina si tan solo debía pronunciar un nombre
Dímelo tú altivo y majestuoso cisne
Por qué no resuenan en el pecho los ecos de las risas
Por qué se destrozan sobre los pensamientos el cielo y el lago de cristal
Por qué me sacrifica presto y sin conciencia sobre el círculo de fuego
Por qué doblo y le ofrezco dócilmente el fino cuello
¡Dímelo, tan solo dímelo! Antes de emitir el último de mis cantos
JEM WONG
06.01.06
Sobre fría roca golpea el eco del canto del cisne
Mi poesía soy yo