JEM -POEMAS Y MÁS POEMAS

About Me Name: FANNY JEM WONG MIÑÁN Location: LIMA-CALLAO, Peru Magister en Psicología Educativa egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

NO TENÍAMOS SALIDA POR FANNY JEM WONG

Octubre 30, 2009

NO TENÍAMOS SALIDA POR FANNY JEM WONG

Publicado en DOLOR, POESIA DE AUSENCIA , MELANCOLÍA Y TRISTEZA, SENTIMIENTOS, SUEÑOS Y PESADILLAS con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el Octubre 30, 2009 por fannyjemwong

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NO TENÍAMOS SALIDA

Penas, dolor, mentiras,
pueden tener muchos rostros….
Hubo tanta miseria alrededor,
no teníamos paraguas, ni salida…

Máscaras… Máscaras….
Solo fueron máscaras.
Al fin cayeron los velos.

Miro de reojo
el ojo que me cuida,
la verdad asoma
vestida de blanco.

Fanny Jem Wong
Lima Perú
26-10-2009

Nos sentaremos pacientemente  a esperar
veremos caer todas las mascaras….
Por lo menos, eso no se nos fue negado.

Jem

29-10-2009

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AL JILGUERO NEGRO DE LA CANCIÓN PERUANA (EN MEMORIA DE ARTURO “ZAMBO” CAVERO) POR FANNY JEM WONG

AL JILGUERO NEGRO DE LA CANCIÓN PERUANA (EN MEMORIA DE ARTURO “ZAMBO” CAVERO)

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el Octubre 9, 2009 por fannyjemwong

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AL  JILGUERO NEGRO DE LA CANCIÓN PERUANA (EN MEMORIA DE ARTURO “ZAMBO” CAVERO)

Que el cielo abra sus enormes puertas

El jilguero negro, no necesita tocarlas.

En sus manos lleva la paz compungida

De una nación que lo añora.

Que el cielo reciba  esta fría mañana

Cuando  repiquen todas las campanas

Y se oculte el sol avergonzado

Al criollo de  corazón ardiente y jaranero

Al  “Tuta”  de “Banderitas Blancas”

A la  voz  que es y será eterno  y poderoso  himno

Descansa en paz alma fuerte, jaranera y valiente

Porque tú  eres  Perú

Fanny Jem Wong

Lima Perú

09-10-2009

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TUS MANOS POR PABLO NERUDA

TUS MANOS POR PABLO NERUDA

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , el Octubre 9, 2009 por fannyjemwong

Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino

Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino

Publicado en ARTÍCULOS , ENSAYOS Y OTROS TEMAS DE INTERÉS, HOMENAJES Y DEDICATORIAS, LAS COSAS QUE DISFRUTO, POETAS CONSAGRADOS, TEMAS DE INTERÉS con etiquetas , , , , , , el Octubre 4, 2009 por fannyjemwong

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Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino

En Uruguay existe un museo en la casa que Pablo Neruda solía pasar sus vacaciones junto a Matilde Urrutia cuando aún no estaban casados. Una colección de fotos y varios objetos personales recuerdan el paso del gran poeta chileno por las costas del Río de la Plata.

Por Gustavo Laborde, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay.

Atlántida, un pequeño balneario del Río de la Plata, situado a 40 kilómetros de Montevideo, fue el refugio de una clandestina historia de amor. Con el apacible mar como testigo y los silenciosos bosques de pinos como cómplices, el poeta Pablo Neruda y su entonces amante y posterior esposa Matilde Urrutia vivieron allí un pasión tan secreta como intensa. La casa que albergó a los amantes fue convertida en un museo llamado Paseo Neruda, en homenaje al gran poeta chileno.

Se trata de una hermosa mansión de tres pisos, estilo Liberty, situada sobre la orilla del mar -desde donde se pueden ver espectaculares puestas de sol- y adornada con varios objetos que fueron propiedad del poeta, así como otros que lo recuerdan. El público que lo visita puede recorrer las salas superiores, recreadas tal como estaban cuando las habitaban Pablo Neruda y Matilde Urrutia. Una hermosa chalina, tenedores de hueso, muebles, un extenso epistolario, objetos varios y hasta un tierno herbario que la pareja fue haciendo poco a poco con la flora del lugar. Todos estos elementos dan cuenta de que Neruda no sólo escribía poesía, sino que vivía poéticamente. Además de sus pertenencias, Paseo Neruda exhibe una formidable colección de retratos que la fotógrafa argentina Sara Facio le tomó al chileno. El museo también alberga, en las habitaciones de planta inferior, una cafetería y restaurante para que los que hasta allí lleguen puedan regalarse algún placer al paladar, algo de lo que Neruda no se privaba en absoluto.

Neruda mantuvo una relación muy estrecha con Uruguay. En su juventud experimentó gran interés y declarada influencia por el poeta uruguayo Carlos Sabat Ercasty. Pero su relación con este país fue, sobre todo, de índole afectiva. Uno de sus mejores amigos uruguayos fue el arquitecto y cineasta Alberto Mántaras. Esa amistad nació en 1952 durante la travesía en un barco que zarpó del puerto francés de Cannes y que tenía por destino a Montevideo y luego Buenos Aires. Neruda viajaba junto a Matilde Urrutia con la intención de pasar una temporada junto a ella en Atlántida, pero el encuentro se vio aplazado. Al llegar a Montevideo, el poeta se encontró con que una delegación llegada desde Chile lo estaba esperando en el puerto para saludarlo. Como hasta ese entonces su relación con Matilde Urrutia era clandestina (Neruda todavía estaba casado con Delia del Carril) ella, para disolver cualquier sospecha, debió seguir viaje hasta Buenos Aires. Su amigo Alberto Mántaras y su esposa Olga dieron amparo a esa relación. Cuando finalmente el poeta se separó de Delia del Carril para casarse con Matilde, el matrimonio uruguayo recibió una carta invitándolos a la boda en Isla Negra: “Los esperamos a ustedes como testigos, hermanos y cómplices”, les escribió.

Atlántida se incorporó al universo poético de Neruda bajo la forma de un anagrama. En sus versos nombra al lugar de sus pasiones como Datitla. Una vez Neruda viajó desde Finlandia y la Unión Soviética hasta este pequeño balneario de la costa uruguaya para encontrarse con Matilde. Estos versos fueron escritos en aquella oportunidad.

“Y cuando/ de regreso/ brilló tu boca bajo los pinares/ de Datitla y arriba/ silbaron, crepitaron/ y cantaron/ extravagantes/ pájaros/ bajo la luna de Montevideo, entonces/ a tu amor he regresado/ a la alegría de tus anchos ojos;/ bajé, toqué la tierra/ amándote y amando/ mi viaje venturoso”

Pero estos no son los únicos versos que Neruda le dedicó a parajes uruguayos; en su poesía también se mencionan el balneario Punta del Este, Montevideo y hasta el característico puente ondulante de la Barra de Maldonado (“entre agua y aire brilla el puente curvo/ entre verde y azul las curvaturas).

En el Museo Paseo Neruda también se conservan tres cortometrajes inéditos en los que participa Pablo Neruda como actor, que fueron dirigidos por su amigo uruguayo, Alberto Mántaras. Y hablando de películas, hay una anécdota que involucra a ambos amigos y que parece salida de una novela. Neruda, cuyo afecto a la buena comida y la buena bebida ha sido siempre resaltado, había introducido en Montevideo un cóctel de su invención, llamado Nikolasa, al que le atribuía propiedades vigorizantes. El trago no es muy difícil de preparar. Se necesita un buen cognac, gajos no muy gruesos de limón y un recipiente con azúcar. Neruda recomendaba que se exprimiese el gajo de limón, se lo frotara en el azúcar, se lo llevara a la boca y allí se lo triturara para recién después darle un abundante sorbo al cognac. El particular tónico fue probado por el narrador uruguayo y amigo de Neruda, Alfredo Gravina, durante una reunión. Los invitados no olvidaron la escena. Luego de tragar el brebaje se vio al hombre gritar y saltar enfurecido, correr en todas direcciones y hacer todo tipo de ademanes. Dicen que la calma no le llegó ni siquiera cuando terminó de trepar un árbol que había en las inmediaciones.OEI

FUENTE :http://www.oei.org.co/sii/entrega9/art05.htm

LA REINA
Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.
Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.
Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,

lo escuchamos.


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Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino

Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino

Publicado en ARTÍCULOS , ENSAYOS Y OTROS TEMAS DE INTERÉS, HOMENAJES Y DEDICATORIAS, LAS COSAS QUE DISFRUTO, POETAS CONSAGRADOS, TEMAS DE INTERÉS con etiquetas , , , , , , el Octubre 4, 2009 por fannyjemwong

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Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino

En Uruguay existe un museo en la casa que Pablo Neruda solía pasar sus vacaciones junto a Matilde Urrutia cuando aún no estaban casados. Una colección de fotos y varios objetos personales recuerdan el paso del gran poeta chileno por las costas del Río de la Plata.

Por Gustavo Laborde, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay.

Atlántida, un pequeño balneario del Río de la Plata, situado a 40 kilómetros de Montevideo, fue el refugio de una clandestina historia de amor. Con el apacible mar como testigo y los silenciosos bosques de pinos como cómplices, el poeta Pablo Neruda y su entonces amante y posterior esposa Matilde Urrutia vivieron allí un pasión tan secreta como intensa. La casa que albergó a los amantes fue convertida en un museo llamado Paseo Neruda, en homenaje al gran poeta chileno.

Se trata de una hermosa mansión de tres pisos, estilo Liberty, situada sobre la orilla del mar -desde donde se pueden ver espectaculares puestas de sol- y adornada con varios objetos que fueron propiedad del poeta, así como otros que lo recuerdan. El público que lo visita puede recorrer las salas superiores, recreadas tal como estaban cuando las habitaban Pablo Neruda y Matilde Urrutia. Una hermosa chalina, tenedores de hueso, muebles, un extenso epistolario, objetos varios y hasta un tierno herbario que la pareja fue haciendo poco a poco con la flora del lugar. Todos estos elementos dan cuenta de que Neruda no sólo escribía poesía, sino que vivía poéticamente. Además de sus pertenencias, Paseo Neruda exhibe una formidable colección de retratos que la fotógrafa argentina Sara Facio le tomó al chileno. El museo también alberga, en las habitaciones de planta inferior, una cafetería y restaurante para que los que hasta allí lleguen puedan regalarse algún placer al paladar, algo de lo que Neruda no se privaba en absoluto.

Neruda mantuvo una relación muy estrecha con Uruguay. En su juventud experimentó gran interés y declarada influencia por el poeta uruguayo Carlos Sabat Ercasty. Pero su relación con este país fue, sobre todo, de índole afectiva. Uno de sus mejores amigos uruguayos fue el arquitecto y cineasta Alberto Mántaras. Esa amistad nació en 1952 durante la travesía en un barco que zarpó del puerto francés de Cannes y que tenía por destino a Montevideo y luego Buenos Aires. Neruda viajaba junto a Matilde Urrutia con la intención de pasar una temporada junto a ella en Atlántida, pero el encuentro se vio aplazado. Al llegar a Montevideo, el poeta se encontró con que una delegación llegada desde Chile lo estaba esperando en el puerto para saludarlo. Como hasta ese entonces su relación con Matilde Urrutia era clandestina (Neruda todavía estaba casado con Delia del Carril) ella, para disolver cualquier sospecha, debió seguir viaje hasta Buenos Aires. Su amigo Alberto Mántaras y su esposa Olga dieron amparo a esa relación. Cuando finalmente el poeta se separó de Delia del Carril para casarse con Matilde, el matrimonio uruguayo recibió una carta invitándolos a la boda en Isla Negra: “Los esperamos a ustedes como testigos, hermanos y cómplices”, les escribió.

Atlántida se incorporó al universo poético de Neruda bajo la forma de un anagrama. En sus versos nombra al lugar de sus pasiones como Datitla. Una vez Neruda viajó desde Finlandia y la Unión Soviética hasta este pequeño balneario de la costa uruguaya para encontrarse con Matilde. Estos versos fueron escritos en aquella oportunidad.

“Y cuando/ de regreso/ brilló tu boca bajo los pinares/ de Datitla y arriba/ silbaron, crepitaron/ y cantaron/ extravagantes/ pájaros/ bajo la luna de Montevideo, entonces/ a tu amor he regresado/ a la alegría de tus anchos ojos;/ bajé, toqué la tierra/ amándote y amando/ mi viaje venturoso”

Pero estos no son los únicos versos que Neruda le dedicó a parajes uruguayos; en su poesía también se mencionan el balneario Punta del Este, Montevideo y hasta el característico puente ondulante de la Barra de Maldonado (“entre agua y aire brilla el puente curvo/ entre verde y azul las curvaturas).

En el Museo Paseo Neruda también se conservan tres cortometrajes inéditos en los que participa Pablo Neruda como actor, que fueron dirigidos por su amigo uruguayo, Alberto Mántaras. Y hablando de películas, hay una anécdota que involucra a ambos amigos y que parece salida de una novela. Neruda, cuyo afecto a la buena comida y la buena bebida ha sido siempre resaltado, había introducido en Montevideo un cóctel de su invención, llamado Nikolasa, al que le atribuía propiedades vigorizantes. El trago no es muy difícil de preparar. Se necesita un buen cognac, gajos no muy gruesos de limón y un recipiente con azúcar. Neruda recomendaba que se exprimiese el gajo de limón, se lo frotara en el azúcar, se lo llevara a la boca y allí se lo triturara para recién después darle un abundante sorbo al cognac. El particular tónico fue probado por el narrador uruguayo y amigo de Neruda, Alfredo Gravina, durante una reunión. Los invitados no olvidaron la escena. Luego de tragar el brebaje se vio al hombre gritar y saltar enfurecido, correr en todas direcciones y hacer todo tipo de ademanes. Dicen que la calma no le llegó ni siquiera cuando terminó de trepar un árbol que había en las inmediaciones.OEI

FUENTE :http://www.oei.org.co/sii/entrega9/art05.htm

LA REINA
Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.
Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.
Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,

lo escuchamos.


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Diario, carta y relato · “EL REINO DE HIRAM”

Diario, carta y relato · “EL REINO DE HIRAM”

Posted in CARTAS DE AMOR, CUENTOS Y OTROS CUENTOS, DIARIO, HISTORIAS, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , , , , , , on Agosto 14, 2009 by fannyjemwong

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Diario, carta y relato · “EL REINO DE HIRAM”

EL DIARIO  ÍNTIMO

Viernes 17.03.06

08.00. AM.

Que flojera, se hizo tarde. Tengo tanto que hacer. El día parece que será bello .Mi pequeño y gris amigo vino como siempre a cantarme.

-¿Hasta cuándo lo hará?

-No lo sé.

Es lindo verlo sobre el umbral de la ventana, dichoso él que puede volar y ser totalmente libre. Escribiré más tarde debo correr al gimnasio y pasar por la galería de arte.

5.00. PM.

Un fuerte olor a charol  y a pinturas invade la habitación.

-¡Por fin terminaron!

-¡Estoy muerta!

-.Debo enmarcar mis últimas pinturas, pienso que quedarán bien en ese lado del cuarto que parece ahora  tan vació. Jaaaaaaaa

-¿Vacío?

Mi marido diría:

-¿Qué dices mujer?

-¿Vacío?

-Eres increíble, si aquí no  hay espacio  ni para un alfiler.

Aunque ya es tiempo  creo de volver a pintar y organizar una exposición, hace tanto que no lo hago. No me vendría la idea mal no solo me gusta,  también me entusiasma .Además resultaría divertido y necesito nuevos aires, algo que motive y revitalice.

-¡Vaya! Qué lindo se ve todo.

Extrañe tanto  a mis amiguitos por fin están en su lugar y sobre repisas recién barnizadas. Aunque esto parece más una juguetería que un dormitorio pero, no me importa. Siempre he dicho que este es mi mundo de muñecas.

Se me ocurre que ellas deberían ser el tema para mis próximas pinturas. Bueno, lo pensaré. Además será bello ver la galería de arte  repleta  de parejas con sus pequeños hijos, correteando de lado a lado, es algo poco frecuente. Me imagino la cara del Director se pondrá colorado como tomate por el  enojo. Será divertido.

Ahora te dejo por  un rato diario mío deseo solo leer mucho  y escribir  por  toneladas

10. 00. PM

Me pregunto:

-¿Por qué las horas parecen hoy tan largas?

Mi noción del tiempo es tan distinta .Necesito escapar de esas miradas y ser simplemente yo, solo yo.

El misterio de la bestia que habita en mí se apodera de mi corazón. Mis pensamientos navegan por aguas extrañamente encrespadas. Me siento tan cansada de todo. De convencionalismos sociales estúpidos e hipócritas. Este mundo a veces es tan intolerable. Pareciera que cada vez hay menos gente buena. Impera la mentira, el qué dirán, las conveniencias y la falsa moralidad

-¿Cómo lucho contra la corriente y  me mantengo sin zozobrar?

Me lo he preguntado tantas veces pero, siempre he tenido algo muy claro y es que siempre seré como soy  y no me arrepiento de ello.

A veces  también me pregunto:

-¿Si mi forma de pensar, de sentir y de ser es  una maldición?

Me conmueve tanto el esplendor de la primavera, el canto de las aves, el botón que retoña  y sin embargo en otras ocasiones puedo ser tan extremadamente dura.

Me gustaría poder tirarme desnuda sobre la verde hierba y contemplar el cielo. Observar como una niña las nubes navegantes y dibujar sobre ellas los más fabulosos sueños. Pero solo la una sensación de  extraña quietud que no me agrada se instala en la habitación

-¡Debo romperla!

-¡No soporto el silencio!

En mí, se oculta un misterio extraño que a veces ni yo misma logro comprender a plenitud.

-Te extraño Arturo, te extraño mucho hoy siento tu ausencia. Falta  tan poco para que regreses  y quisiera que fuese ya.

También extraño a Mamasan, pensé que hoy la vería y tampoco esta.

-¿Sabes? Amigo de papel, vi por un instante a mi pequeño ratón. Mi pecho no reaccionó como antes. Le mire, no sentí alegría, solo un hilo delgado de nostalgia y muchísima tristeza. No por mí, fue por él.

Me tragué como tantas otras veces los humos que lentos se desvanecían en la habitación.

-¡Sentí dolor! ¡Tanto  dolor!

A pesar de que quisiera exterminar todas mis emociones, no puedo. Este mundo de oscilaciones constantes resulta a veces  tan agotador pero, en fin no es posible para mí  cambiarlo.

La ruptura de nuestra relación parece inevitable .Ahora comprendo que tendré que organizar su ausencia. Es evidente que  no debo recrearle más en mi mente pero, a pesar de todo, tiene un trozo de mi corazón. Siempre tuve la convicción de que existía pero, nunca entendí qué falto  para que comprendiera mi esencia. Constate muchísimas veces que me hacía falta y siempre lo exprese,  ahora creo que nunca pudo entenderlo.

-No le culpo, ni dejo de quererle, solo sé que por muchas razones logre inmunizarme a su extraña forma de ser. La mente es tan compleja y algunas almas viven tan confundidas que volverían loco al más cuerdo.

Estar lejos de él era antes algo tan difícil de aceptar pero, no debo de ser necia cada quién elige lo que cree que es mejor para sí mismo.

Cocheros, predicadores, ratones, reyes, torres, duendes, muñecas, payasos, hasta el Rey Salomón  y no sé cuantos personajes más invente y recree en mis poemas. Solo deseaba que el mundo entero los recordara, ahora  creo que  ya no podré sorprender a nadie con ellos.

Me canse de escribir tantas veces “Mi poesía soy yo” que pienso en nadie logro comprenderlo en  la magnitud  real de esa frase.

Total bien dice el refrán “El papel aguanta todo”. Pero como nada es definitivo, la rueda de la vida seguirá corriendo y solo lo que fue transparente y verdadero transcenderá.

Ojala mi confundido amigo lo comprenda algún día, creo que si lo logra dejará de sufrir tanto. Porque su sufrimiento es tan solo un estado de su conciencia al cual él  y solo él se condena, porque en verdad no se conoce como  él cree.

Lo único que tengo  bien en claro, es que mis sentimientos hacia mi amigo serán eternos, como los granados de la poesía que escribí para otra amiga. Quizás, algún día a ese amigo que tanto amo le invente un rostro y lo pinte, nunca antes lo pensé. No necesite hacerlo  pues, él solo tuvo el rostro de la muñeca que me mira cada noche desde un rincón. Total mis manos siempre se desesperan por escribir  y crear

-¡Lo pintaré!

Espero poder escribir un hermoso poema pero, la verdad querido diario  ya no sé si ellos sirven para algo. Si este don es un designio divino o un regalo de algún demonio travieso que se divierte a costa de mis costillas.

Tengo tantos temas en la mente, quizás escriba sobre la belleza o sobre el valor del respeto. Quizás me convierta en arpa, en piano, en diosa, hada, princesa o en cualquier otra cosa. O quizás solo escriba Fanny y no Jem.

-Todavía no me decido. Lo único que tengo en claro es que debo escribir  porque es la única forma que poseo para  escapar de la monotonía y de mí misma. De acelerar la vida y exprimirla para canalizar el estar marcada por el fuego.

En fin trabajar, trabajar y trabajar  para no pensar en otras cosas.

Creo que definitivamente  escribiré  una carta especial para  mi amiga Mamasan  no la veo hace días y no sé si estará triste o bien.

Te dejo amigo de papel, tú por lo menos no te irás nunca… por fin llegó Arturo.

Sábado 17.03.06

03.00. AM.

No puedo dormir, mi buen amigo sigo  y seguiré llenando el universo de palabras así como tus páginas, a pesar de que muy pocos comprendan lo que significan mis letras y solo tú las conserves con dedicación por no poseer otra  voluntad que no sea la mía. La distancia y la ausencia  hoy me pesan más que nunca.

Pero sé de alguien que al leerme se preguntará:

-¿Qué se tomo Jem?

-Nada amigo mío, solo Coca Cola jaaaaaaaaaaaaaaa. Aunque difícilmente me creerían  ya que no encontré mejor forma de evadirme que escribirle a Mamasan una carta  tan  insólita como su autora “Yo”.JAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Pienso que ella puede estar sintiéndose triste hace días que no nos vemos.  Se habrá sentido tan intrigada con mis  ocurrencias respecto Simone de Beauvoir y  Fanny Jem Wong. De imaginarme la cara que debe de haber puesto me río sola .Pero  la expresión de su rostro  cuando menciono a Paúl Sartre comparándolo  con mi marido, esa me hubiese gustado fotografiarla.

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LA CARTA:

Callao, 19 de Marzo del 2006

Mi querida amiga:

Te extraño tanto, hoy no hice locuras para variar. ¡No te rías! .Me levante algo tarde y como siempre llego mi pequeño amigo alado a cantarme sobre el umbral de mi ventana. Salí corriendo al gimnasio, también pase unos instantes por la galería. Al regresar me dedique a arreglar la habitación.

-Es en serio, solo leí muchísimo durante toda la tarde, a pesar de que me sentía cansada  y escribí toneladas de letras para el taller de Leochami. Y te cuento un secreto:

-Espero no traumatizarlo.

Te cuento que por fin terminé de acomodar todo en mi habitación, quedo linda.

-Ya lo veraz. Pasé tres días de locura con tanto sube y baja cosas pero, finalmente es un ensueño, lleno de criaturas de toda especie que crean y desbordan  en imágenes de dulzura por donde la vista se  pasee. En el pasado quedo la mañana en que el cielo raso se desplomo, cuando  todo fue caos y desorden.

-¿Sabes? .Estoy pensando que ya es tiempo de volver a pintar .Hace mucho que no lo hago .Se me ocurre amiga mía que mis muñecas sean el tema para una futura exposición, sobre todo por el público que se captará en la galería. Aunque al director de la misma no creo que le guste mucho ver  niños correteando de un lado a otro, con lo renegón que él es.

En fin es cosa de madurar la idea para que resulte algo lindo.

-¿No lo crees?

Hoy me siento triste Mamasan, alguien a quien quiero muchísimo se aleja y no puedo hacer nada .Bajo la luz de sus estrellas  bien sabes que escribí tantos versos y ahora parece que todas partieron con él. Lo vi esta tarde por unos minutos y solo sentí mucha tristeza y dolor.

Me queda tan lejos el refugio de su compañía  cuando  mis arrebatos e impulsos febriles dibujaban  infinidad de  cantos de amor bueno. También hubo veces y no lo niego  de intenso dolor  porque no llegaron a buen recaudo mis emociones. Él simplemente creo que las olvido.

La amistad  y el afecto sincero  no tuvieron otro objeto que la manifestación de mi espíritu  pero, creo en verdad que no lo entendió como debería.

Te aseguro que no lo culpo, no tendría sentido, creo que ambos perdimos la brújula. Y por otro lado él no reconoció la magia de los matices de mis plumas  en los poemas que escribí.

Bueno contarte todo esto amiga mía  me cuesta , mejor  te escribiré de otras cosas porque todo esto  duele y mucho.

-¿Sabes?  Pasando a otro tema, descubrí algo interesante entre la cantidad de cosas  que leí.

Quizás tú  pienses:

-¡Jem, se volvió loca!

Pero no es así. Solo deseo divertirte un poco haciendo uso de mi capacidad imaginativa de la cual no tienes dudas. Supongo. ¿O sí? Jaaaaaaaaaaaa.

Solo trataré  de enredarte como siempre  para variar jaaaaaaaaaaaa.

Te cuento que Simone de Beauvoir y  Fanny Jem Wong tenían varios problemas y coincidencias en sus esquemas mentales  jaaaaaaaaaaaaaaa.

Te preguntarás:

-¿Por qué afirmo semejante locura?

-Y cómo puedo cometer la osadía de escribirlo, en fin tú sabes que soy “chapita”.

Bueno te contaré que  para Simone, lo esencial en su concepción del amor entre un hombre y una mujer era alcanzar una unión radical y extrema, en donde la comunicación fuese casi absoluta. Primer punto en común, pero la verdad es  que eso, a muy pocos varones les gusta. Prefieren la mentira y las poses. A veces pienso que son llevados por el mal.

-¿Tú qué opinas?

Creo  que cuando más les mienten, los maltratan o los usan  están más felices.

-¿Lo puedes creer?

Bueno, escríbelo para que nunca lo olvides.

Quizás si yo fuese así no habría perdido a las personas que he querido. Por suerte mi esposo no es así sino seguiría soltera, te lo aseguro.

Él vendría a ser como Paúl Sartre pero, ¡Ojoooooooo! Solo en algunas cosas. No en todo, jaaaaaaaaaaa porque Sartre fue terrible y mujeriego como ninguno jaaaaaaaaaaaaaa

Arturo es especial, alimenta y apoya  siempre mi capacidad creatividad  .Intenta hacer lo mismo con mi  espíritu aunque la verdad,  este a veces le da dolores de cabeza por ser cuestionador, extremadamente  travieso  y rebelde.

A veces bromeando me dice:

-“En la próxima vida serás más espiritual, porque en esta predomina tu parte animal”.

-Yo solo me rió porque, sé bien que eso es verdad.

Además tú sabes bien como detesto los convencionalismos sociales estúpidos,  la falsa moralidad y disciplina tras la que tanta hipocresía se oculta. Porque la verdad es que cada vez hay menos gente buena y auténtica, prefieren usar máscaras  según la ocasión.

Bueno te sigo contando lo que   leí, Simone escribió:

-“Quería que me consideraran, pero tenía esencialmente necesidad de que me aceptaran en mi verdad”.

-¿Sabes?

Amiga mía, mi lucha es esa precisamente  “Ser y trascender”.

No quiero  ajustarme a las cosas en las no creo o que me imponen. Así se cayese el mundo entero sobre mi cabeza .La verdad es que lo quiero a mis pies, respetando mi derecho de ser individual y diferente, respetando mi forma de pensar, mi sentir y mis convicciones. Si no fuese así la vida no tendría mucho sentido para mí, total si mi  libertad no daña a otros  creo que estoy en todo mi derecho de ser como quiero.

Siempre he pensado que lo más fácil y cómodo para el común de las gentes es nadar hacia dónde la corriente les lleve, trepar al carro del mejor postor y  tan solo llegar de cualquier manera, pareciera que en esta selva predomina el pensamiento de Maquiavelo “El fin justifica los medios”. Seguir órdenes, cumplir reglas así no estén de acuerdo. Yo ni puedo, ni quiero, nunca seré así  .No creas  mi querida amiga que es tarea fácil, pero por lo menos puedo mirar a quién sea a los ojos sin bajar la cabeza. Pero si hablamos de hombres la cosa se complicaría mucho más

-¿No lo crees?

Son a veces tan extraños en sus comportamientos, creo que son movidos por el mal  porque algunos cuando peor los tratan más quieren. Con razón dice bien una obra que leí que Las Mujeres Son De Venus Y Los Hombres De Marte que pensamos y sentimos diferente.

Alguna vez hace ya bastante  tiempo alguien a quien quiero mucho me dijo que me arriesgara a surfear en otras aguas, que abandonara mi zona de comodidad y luchara siempre por ser y por las cosas en las que yo creía.

Decía:

-Es tan bello ver que en un mundo caótico y  tan cambiante en dónde todos luchan por tener, tú luchas por ser.

-¡Nunca cambies!

Grabé su discurso en mi mente y en mi corazón pero, él creo que lo olvido, para después solo hablarme de respetar espacios convenientes. La ruptura fue inevitable, la boca y la palabra escrita  decía una cosa y las actitudes  decían otras.

Bueno, no quiero entristecerte  te seguiré contando .Simone y Sartre.   Compartieron tantas cosas sobre todo  su pasión por las letras  pero, lo que más me entusiasmo es cómo esta pareja siempre logro respetar su derecho a ser en libertad total.

Fue así  que su amor  pudo superar   los umbrales de la misma  muerte. Bueno amiga si quiere saber la historia completa de estos personajes búscala y léela  jaaaaaaaaaaaaaaaa.

-¡No seas perezosa!

Ahora bien,  esta carta puede ser de todas las que te hayan recibido antes  la más extraña pero, no me negaras  que resultó entretenida por absurda y rara como su autora  Jaaaaaaaaa.

Total, te digo:

- “Genio y figura hasta la sepultura”

Solo quería  divertirte a mi manera por esa razón te escribí así, no me hagas mucho caso.

-Típica conducta evasiva  en mí, el escribir  para no pensar, para sentir y no sentir.

-¿Paradójico?

-¿Extraño, quizás?

-¿Quién sabe?

Sé que me entiendes, nos parecemos mucho. Mi desventaja es que soy demasiado consciente de todo lo que pasa dentro de mí.

-Hoy estoy  maniaca jaaaaaaaaaaaa.

-Y no sé si tú de repente algo triste, espero de corazón que no sea así. Y si lo estabas estoy segura que ya se te paso  un poco porque, a nadie se le ocurriría escribirte así, solo a mí.

Me imagino tu cara  a estas alturas de mi pequeña carta jaaaaaaaaaaaa .Me hubiese deleitado fotografiándola para nunca olvidarla.

Además me sentía terrible porque en pequeño unicornio que habita en mi corazón se sintió  abandonado, en fin era algo que ya presentía desde hace mucho, la rupturas a veces son inevitables. Solo te confieso que estoy pensando inventarle un rostro .Creo que lo pintare…

Bueno, hora de despedirme .Te extraño

Muchos besitos

FANNY JEM WONG

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EL RELATO

EL REINO DE HIRAM

En un antiguo castillo del  poderoso reino de Hiram, vivía una Princesa llamada  Jem. Cuentan que siempre estuvo rodeada de amor y que nada parecía faltarle. Su hogar era cálido y el fuego  siempre permanecía encendido. Su habitación estaba repleta de tesoros arcaicos, de muchos retratos y autorretratos  de sus antepasados pintados por ella los que formaban una estupenda galería.

Dormía rodeada de muñecas muy  valiosas para su corazón y de muchísimas estatuillas las cuales cuidaba con esmero. Casi todo lo que la rodeaba había sido adquirido por su leal  príncipe  Arturo  y los que no  eran obsequios de la gente que  ella amaba, por esa razón  poseían tanto valor y significado.

Sobre  una mesa confeccionada  en roble rojo, se encontraba un frasco  de cristal de de bohemia en él espesa tinta. Al lado una caja de placas doradas contenía siete  plumas. Una era de un color azul, intenso con la que escribía sus penas. Otra tan negra como el ébano, con ella escribía sobre la muerte. Otra rojo escarlata como la sangre, con ella escribía sobre el dolor. La pluma dorada y la  de escarcha plateada le servían para   escribir  sobre sus alegrías y éxitos. Otra pluma de un oscuro  color heliotropo, le servía para escribir  sobre   sus enojos. Finalmente una pluma verde como el jade y las esmeraldas eran utilizada para escribir sobre sus sueños, anhelos, amores, esperanzas y deseos.

Cuentan los personajes más viejos de la real corte  que estas le fueron obsequiadas por el  poderoso Mago cuando nació y reconoció sobre la frente de la princesa  que  Jem venía marcada por el fuego y que por esa razón  necesitaría poseer esa magia para enfrentar su destino.

Al lado del tintero y las plumas había un enorme libro empastado con la hermosa piel de un fiero oso gris.  Esta fue obsequiada a la niña también el día de su nacimiento por una  vieja y sabia hada. Era un libro mágico, en él se escribiría el diario de la princesa  pero, no por propia mano sino que el destino se   pintaría dentro de sus páginas por sí solo.

Los armarios de sus aposentos eran enormes, los vestuarios fastuosos. Cada mañana un pequeño jilguero llegaba a su ventana a dar el mejor de los conciertos, siempre sus melodiosos  trinos acompañaban los despertares de la hija del fuego.  Ella, permanecía muy quieta entre las sábanas de azules sedas  y blancos encajes para no asustarlo, hasta que este se marchara.

Mientras se preguntaba:

-¿Hasta cuando llegara mi pequeño amigo a la ventana?

-Dichoso él que es libre y puede volar.

Una de esas tantas mañanas despertó algo más tarde que de costumbre, escucho el canto de  la pequeña ave  y salió corriendo, debía hacer muchas cosas. Entre ellas visitar la galería del palacio en donde colocarían un viejo retrato de uno de sus antepasados, en una ceremonia especial. Esas eran las situaciones en que la ruidosa y traviesa princesa aprovechaba para romper los protocolos y escandalizar a la corte. Esa era una de  sus formas de romper la monotonía que a veces le resultaba tan asfixiante.

Cuentan que adoraba  pasear bajo la luz de la blanca  luna y disfrutaba las auroras   como nadie en el reino, la sensación fantástica de estos fenómenos celestes desataban su prolifera imaginación, eran épocas en que la damita pintaba con entusiasmo y escribía versos, cuentos y canciones durante días enteros casi sin dormir.

Por alguna extraña razón la princesa   siempre de forma súbita  se ponía triste y no quería comprender, ni analizar  la causa de su melancolía. En realidad ella sabía que había nacido marcada por el fuego y que esa era la razón de sus eternas tristezas pero, no deseaba aceptarlo.

El vivir entre oscilaciones  y extremos constantemente resultaba  para ella agotador. A veces  su tristeza era tan honda que la noción del tiempo cambiaba  para todos en el imponente palacio iniciándose una sucesión de días oscuros y monótonos. Días en los cuales  todo era absoluto y sepulcral silencio .Las carcajadas de la princesa no producían ecos  sobre los muros.

Era extremadamente rebelde, temperamental y acostumbraba romper todos los protocolos. Le disgustaba mucho los convencionalismos y posturas a veces entupidas y otras hipócritas de su época. Siempre tenía a su lado al príncipe Arturo, él era un ser comprensivo, tierno  pero sobre todo paciente y leal.  La conocía bien y sabía que la única manera de que ella fuese feliz era dejándola “ser”· en total libertad, pensamiento muy moderno y revolucionario para una época  en donde lo aparente, era lo conveniente cosa que a pesar de que el tiempo transcurre sigue siendo igual a la actualidad.

Cuentan que la desfachatez de la indómita princesa era tal  que a veces se escapaba del palacio, se despojaba de toda sus prendas y desnuda se tiraba sobre la verde hierba a contemplar las nubes en las que ella dibujaba los más inverosímiles sueños.

El  príncipe del palacio poseía  una sabiduría de cientos de años que le daban  grandes ventajas sobre  el común de los hombres, le había sido  legada por sus hermanos mayores el  privilegio de entender a los hijos del fuego.  Este don  le permitían ver lo que otros seres no podrían, por esa razón su amor hacia su princesa era tan fuerte.   A veces las locuras de su damita  eran hasta festejadas por él y en otros casos justificadas. Él sabía mejor que nadie que amaba a una hija del fuego  y que eso no sería jamás tarea  fácil.

Una noche  de esas tantas en que la princesa acostumbraba leer  por horas  sin percatarse del tiempo y escribir toneladas de letras, llego a su jardín un extraño personaje que llenaría  su tiempo  con largas y entretenidas conversaciones. Parecía siempre   preocuparse  por ella y se ganó de a pocos  su corazón. Le consagraba horas que parecían siglos, alejándola de las oscuras nubes que empañaban constantemente  su cielo.

Para entonces, a pesar de que su príncipe Arturo la amaba,  la princesa estaba desolada y casi no hablaba con nadie. Había tenido que renunciar a algo que para ella era un motivo de alegría diario, el poder enseñarle a los niños del reino. Una  mala  hechicera, consideraba que ella no debía mezclarse con el pueblo y confabuló toda una trampa para que el viejo  Rey le prohibiera hacerlo.

Aludió la mala mujer que la princesa tenía pensamientos  demasiado revolucionarios, poco convencionales y que no se ajustaba a sus  normas  .Que  sus actitudes no serían las más  aconsejables  a seguir por los súbditos porque podrían causar problemas graves.

La hija del fuego  solo lloraba  y  ya no encontraba mucho sentido a su vida. A pesar de que todos en el palacio  se preocupaban por ella, lo único que atinó a hacer fue exiliarse. Gracias a la aparición de  este nuevo personaje recuperó las ganas de sonreír. Marcus se convirtió  en su mejor amigo y confidente. Sin saberlo, dos hijos del fuego enlazaban sus alegrías y tristezas.

A él le contaba absolutamente todo, compartían muchas cosas. Jem pensó que eso sería así indefinidamente. Ella siempre había creído que entre verdaderos amigos, amantes  o hermanos no debía existir secreto alguno por más dolorosas que las verdades fuesen.

El  enorme y  misterioso castillo se iluminaba cuando ellos reían, los torreones antes desportillados y oscuros se llenaban  de vida. Los góticos  y gigantescos  ventanales se cubrían  de perfumadas flores que crecían en las enredaderas. Los  antes oscuros y tortuosos corredores de los sótanos, se vestían  del rojo escarlata  por bellísimas alfombras persas. Y hasta los viejos espantos  antes grises del éter  de un cielo estrellado tomaron colores celestes.   Los jardines que rodeaban el palacio reverdecieron fastuosos  e imponentes árboles levantaron como titanes sus brazos hacia los cielos. Naranjos y limoneros lucían sus mejores frutos.

Cuando Marcus y la princesa  se juntaban  se divertían haciendo mil travesuras que infartarían al más sano y enloquecerían al más cuerdo. No solo eran amigos y confidentes, también eran cómplices y eso los divertía.

La dama de esta historia pasaba muchas horas pintando y escribiendo miles de versos. Un cúmulo de numerosas emociones alimentaron su plumas de colores  Algunas veces la vistieron de negras tristezas, en otras ocasiones su pluma  iridiscente vestía oro o escarcha plateada y  en otras gigantescas pinceladas  esmeraldas.

Pero no todo podía ser eternamente bello, la fatalidad entro una fría tarde al palacio para instalarse como su huésped. Nada pudo hacer ella para evitarlo. Ni sus cantos produjeron magia. La terrible y helada tristeza regreso, envolvió a los entrañables amigos con su cruel manto  para aprisionarlos detrás del silencio.

Ella no entendía porque él cambiaba y se alejaba. No podía entenderlo, nunca supo cómo prevenirse y protegerse de los rigores de una invernada. Aprendería recién con él o perdería  su fe   por siempre entre millones de  viejos y oxidados papeles. El castillo se inundo de sales y bilis negra, empezó a perder su color  brillante y a hacerse gris y tenebroso por tanta tristeza

Una noche de esas tantas en que el sueño huye, los perros para la  caza  del príncipe Arturo aullaron como bestias salvajes sin cesar. Esa madrugada el príncipe se despertó sobresaltado y sintió que algo podía ocurrirle a su princesa. Por esa razón permaneció despierto velando su sueño

Al abrir los ojos  la princesa  observo cómo se formaba una especie de bóveda invertida sobre el  techo que cubría el área de su lecho, conforme la miraba más y más se hinchaba  y pensó en voz alta:

-¡Se desplomara!

Abandonó la cama  y bajo corriendo  a los salones en busca de  su príncipe,  cuando de repente un terrible ruido los ensordeció. Provenía de la habitación de la princesa, el cielo raso se había desplomado pesada y aparatosamente sobre el lecho. Ambos príncipes  se miraron, no necesitaron pronunciar palabra para saber  lo que se decían.

Ella solo sonrió al príncipe, este estaba pálido y descompuesto porque su día se convirtió en segundos en noche.

Sí, era indudable que aunque se resistiera a aceptar lo que la grandeza de sus azules ojos veía a su princesa podía haber muerto aplastada.

Se acerco a ella y le abrazo muy fuerte

La enorme habitación tuvo que ser desalojada, tarea ardua fue lograr que todo quedara como antes del accidente pero por fin, se consiguió que fuese así. El gentil príncipe sabía que esa habitación era el refugio de su amada princesa y  envió a traer a los mejores artesanos y albañiles para  restaurarla.

Por esos días  ella se dedico a escribir y a escribir, tan solo para no pensar y no sentir la ausencia de su amigo, intuía que la ruptura que los alejaría estaba cerca. Además todavía los trabajos en sus aposentos no terminaban y era tan deprimente ver la habitación así.

Leyó miles de libros  y el universo de su diario mágico se cubría de interminables caminos de tinta, unas veces negras azabache como sus penas, otras veces de roja ninfa como su dolor. Pero ella no lo sabía porque no lo habría  jamás .Estaba siempre tan distraída en sus lecturas y poemas, cubierta de papeles hasta la cabeza.

Por fin los trabajos terminaron y Jem se pasó  horas y horas correteando de un lado para otro con sus nodrizas arreglando sus tesoros. Cuando todo estuvo listo  pensó

-Extrañe tanto a mis amiguitos pero ellos no me pueden hablar  solo me miran y me siento tan sola. Extraño tanto a mi príncipe  pero  él todavía demorara una estación completa  en regresar, ojala volviera ya.

Por otro lado en voz alta se decía a sí misma:

-Mi amigo Marcus tampoco  está cerca y a pesar de que su ausencia me duele no le culpo de nada,  solo siento tristeza y pena  porque su voluntad no le pertenece

-Ojala algún día logre romper los hechizos que confunden su corazón y su mente. Solo depende de su voluntad.

-¡Ojala, algún día se dé cuenta!

-Escribiré   y escribiré.

Se repetía y así lo hizo .Empezó a redactar una  larga y extraña carta  para una amiga  a la que extrañaba mucho esta vivía en un lejano pero hermoso reino. Le contó lo triste que se sentía pero  a su estilo que por cierro era muy peculiar  .La princesa  poseía  no solo un extraño sentido del humor  sino también era capaz de hacer divertida sus penas al escribirlas. Podía recrear  en sus letras miles de imágenes y personajes  detrás de los cuales solo estaban sus verdades y sus mágicas  plumas de colores.

Terminada  la carta   la envió y permaneció sola por varias horas mirando por la ventana .Repentinamente  sintió unos pasos, voltio y  allí estaba su príncipe.  Sin que  la princesa se percatara ya había transcurrido toda una estación.

Corrió hacia él, se abrazaron muy fuerte. Y ella le dice.

-Realmente ni yo misma sabía cuanta falta me ibas a hacer

Él la mira y contesta:

-Yo sí lo sabía.

La levanta en sus brazos y la deposita sobre su lecho, acaricio por horas su cabellera  mientras, ella observaba  a una de sus muñecas  que la miraba desde un rincón y pensaba en su amigo Marcus. En el rostro que le inventaría cuando lo pintara  y en que a pesar de todo lo amaba entrañablemente y él a ella, su corazón no podía mentirle

El príncipe permanecía callado, imaginaba que ella  tenía seguramente noches enteras sin dormir  por su ausencia y tenía razón ella solo podía dormirse  entre sus brazos. Por fin después de muchos días la hija del fuego agotada se durmió.

El  príncipe la soltó muy despacio, dirigió la mirada hacia la mesa de roble rojo .Se acerco al Gran libro mágico  y lo abrió. El destino había escrito todo  lo ocurrido durante su ausencia, leyó pausada y calmadamente, como siempre  un arco iris de palabras  .Él mejor que nadie para entenderlas.

Lo último que leyó fue algo que pensó y  que horas antes le dijera a su princesa

-No todas las almas mi amada princesa  vibran en todos los planos con la misma intensidad  por eso, el destino enlaza o separa  a las almas y eso no es casual.

-Si la tristeza que te embarga se debe a la partida de tu amigo Marcus y su afecto en verdad fue sincero  su amistad nunca morirá.

-Pero si no es un afecto grande y real se perderá inevitablemente en el tiempo.

-Para  que entiendas   lo que te digo: ¡Mira mis manos!

-¿Qué crees que es mejor?

-¿Qué calcen todos los dedos o solo tres?

-Todos ¿Verdad… mi amor?

-Ahora solo quiero que duermas.

El príncipe cerró el diario, levanto la transparente y azul mirada, caminó  lentamente hacia el lecho de su amada. La contempló con la dulzura de siempre .Retiro las  peinetas de nácar en forma de mariposas  que adornaban  sus cabellos.  Envolvió  entre sus brazos su desnudez  y velo su sueño como siempre.

FANNY JEM  WONG

19.03.06.

(Jemwong)

Copia de JEM258

MI HAB 03

ENTRE OSOS Y MUÑECAS

CONTADORWAP

Roberta Flack-Killing Me Softly With His Song -MATÁNDOME SUAVEMENTE CON SU CANCIÓN

Roberta Flack-Killing Me Softly With His Song -MATÁNDOME SUAVEMENTE CON SU CANCIÓN

Posted in LAS COSAS QUE DISFRUTO, MÚSICA VIDEOS, REGALOS Y RECONOCIMIENTOS DE MIS AMIGOS POETAS, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , on Septiembre 25, 2009 by fannyjemwong

MarSensual


Roberta Flack-Killing Me Softly With His Song

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

I heard he sang a good song.
I heard he had a style.
And so I came to see him,
To listen for a while.
And there he was, this young boy,
A stranger to my eyes.

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

I felt all flushed with fever,
Embarrassed by the crowd.
I felt he found my letters,
And read each one out loud.
I prayed that he would finish,
But he just kept right on.

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

He sang as if he knew me
In all my dark despair.
And then he looked right through me
As if I wasn’t there.
And he just kept on singing,
Singing clear and strong.

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

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MATÁNDOME SUAVEMENTE CON SU CANCIÓN

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,
Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.

Me dijeron que cantaba una buena canción.
que la cantaba con estilo,
así que vine a ver y escucharle un rato.
Y ahí estaba él, como un joven niño,
un extraño a mis ojos.

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,
Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.

Me sonrojé tanto hasta sentir fiebre,
avergonzada entre el público,
parecía haber encontrado mis cartas
y que las leía en voz alta.
Pedía a Dios que acabara por fin,
pero él seguía con ello.

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,
Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.

Cantaba como si me conociera
en todas mis penurias.
Y luego miró justo a través mío
como si yo no estuviera presente.
Y continuó cantando
cantando claro y fuerte.

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,
Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.

CONTADORWAP

De Fronda A Fronda por FANNY JEM WONG

De Fronda A Fronda por FANNY JEM WONG

Posted in POESÍA ROMÁNTICA ,AMOR , PASIÓN Y TERNURA, POESÍA SENSUAL Y APASIONADA, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Julio 21, 2009 by fannyjemwong

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De Fronda A Fronda

Con ferviente deseo, amor
He de escribir los versos más bellos
Discurren los pensamientos
Por falanges de fuego
No hay pecado en el deseo
Cuando este de viste de amor
Trepan ansiosas las manos
Son higueras
Sobre veredas de piel
Se alborotan las sombras
Rompiendo secretos
Revelando su condición
Sus formas más sabrosas
Renaciendo una y otra vez
Entre hermosos sueños
En sus brazos inmunidad
A la agonía de la ausencia
Las gruesas lágrimas
Dejan de caer de los cristales
Los sentidos despiertan
Las aguas se agitan
Fertilizando rosadas tierras
Semilla brillante de acero
Abundante ha de ser la cosecha
Que recolecte orgulloso
Por altitud, por derecho
Por majestuosa hombría
Certero sembrador
Riega con cálidos besos
La pálida flor que espera
Irradia dulce ambrosía
Rocía los pétalos que giran
Tapiza praderas y montañas
Con deliciosos vaivenes
Desde la superficie
Hasta lo más profundo
Altivo y orgulloso penétrala
Boca a boca lenguas de fuego
Enredense húmedas, enloquecidas
Mientras dibuja con los dedos
Las cimas de verdes y altivos copos
Paisaje de encendidos goces
Cantos indecibles son pronunciados
De fronda a fronda, quejidos
Visten el silencio de rojos ecos
Retumban alborozados, febriles
Mientras se ruboriza el blanco lienzo
Cuando fornican los pensamientos
Se intimidan, se quiebran las hojas
Bajo el peso de cada hambriento latido
Eres tú amor tiempo y esencia
Apetencia tibia bañando la semilla
Frenesí y eterna danza lujuriosa
Sobre la flor de manzano
Que ondulante florece

FANNY JEM WONG
22.05.06

Bajo el peso de su amor el tiempo fue un suspiro
JEM

(Jemwong)

Los versos del Capitán PABLO NERUDA

Los versos del Capitán

Publicado en HOMENAJES Y DEDICATORIAS, LAS COSAS QUE DISFRUTO, POETAS CONSAGRADOS, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , , el Octubre 4, 2009 por fannyjemwong

Los versos del Capitán
[Poemas: Texto completo]
Pablo Neruda

Explicación

Mucho se discutió el anonimato de este libro. Lo que yo discutía en mi interior mientras tanto, era si debía o no sacarlo de su origen íntimo: revelar su progenitura era desnudar la intimidad de su nacimiento. Y no me parecía que tal acción fuera leal a los arrebatos de amor y furia, al clima desconsolado y ardiente del destierro que le dio nacimiento.

Por otra parte pienso que todos los libros debieran ser anónimos. Pero entre quitar a todos los míos mi nombre o entregarlo al más misterioso, cedí, por fin, aunque sin muchas ganas.

¿Que por qué guardó su misterio por tanto tiempo? Por nada y por todo, por lo de aquí y lo de más allá, por alegrías impropias, por sufrimientos ajenos. Cuando Paolo Ricci, compañero luminoso, lo imprimió por primera vez en Nápoles en 1952 pensamos que aquellos escasos ejemplares que él cuidó y preparó con excelencia, desaparecerían sin dejar huellas en las arenas del sur.

No ha sido así. Y la vida que reclamó su estallido secreto hoy me lo impone como presencia del inconmovible amor.

Entrego, pues, este libro sin explicarlo más, como si fuera mío y no lo fuera: basta con que pudiera andar solo por el mundo y crecer por su cuenta. Ahora que lo reconozco espero que su sangre furiosa me reconocerá también.

Pablo Neruda
Isla Negra, noviembre de 1963

Introducción

Habana, 3 de octubre de 1951

Estimado señor:

Me permito enviarle estos papeles que creo le interesarán y que no he podido dar a la publicidad hasta ahora.

Tengo todos los originales de estos versos. Están escritos en los sitios más diversos, como trenes, aviones, cafés y en pequeños papelitos extraños en los que no hay casi correcciones.

En una de sus últimas cartas venía la “Carta en el camino”.

Muchos de estos papeles por arrugados y cortados son casi ilegibles, pero creo que he logrado descifrarlos.

Mi persona no tiene importancia, pero soy la protagonista de este libro y eso me hace estar orgullosa y satisfecha de mi vida.

Este amor, este gran amor, nació un agosto de un año cualquiera, en mis giras que hacía como artista, por los pueblos de la frontera franco española.

Él venía de la guerra de España. No venía vencido. Era del partido de Pasionaria, estaba lleno de ilusiones y de esperanzas para su pequeño y lejano país, en Centro América. Siento no poder dar su nombre. Nunca he sabido cuál era el verdadero, si Martínez, Ramírez o Sánchez. Yo lo llamo simplemente mi Capitán y éste es el nombre que quiero conservar en este libro.

Sus versos son como él mismo: tiernos, amorosos, apasionados, y terribles en su cólera. Era fuerte y su fuerza la sentían todos los que a él se acercaban. Era un hombre privilegiado de los que nacen para grandes destinos. Yo sentía su fuerza y mi placer más grande era sentirme pequeña a su lado.

Entró a mi vida, como él lo dice en un verso, echando la puerta abajo. No golpeó la puerta con timidez de enamorado. Desde el primer instante, él se sintió dueño de mi cuerpo y de mi alma. Me hizo sentir que todo cambiaba en mi vida, esa pequeña vida mía de artista, de comodidad, de blandura, se transformó como todo lo que él tocaba.

No sabía de sentimientos pequeños, ni tampoco los aceptaba. Me dio su amor, con toda la pasión que él era capaz de sentir y yo lo amé como nunca me creí capaz de amar. Todo se transformó en mi vida. Entré a un mundo que antes nunca soñé que existía. Primero tuve miedo, hubo momentos de duda, pero el amor no me dejó vacilar mucho tiempo.

Este amor me traía todo.

La ternura dulce y sencilla cuando buscaba una flor, un juguete, una piedra de río y me la entregaba con sus ojos húmedos de una ternura infinita. Sus grandes manos eran, en este momento, de una blandura dulce y en sus ojos se asomaba entonces un alma de niño.

Pero había en mí un pasado que él no conocía y había celos y furias incontenibles. Éstas eran como tempestades furiosas que azotaban su alma y la mía, pero nunca tuvieron fuerza para destrozar la cadena que nos unía, que era nuestro amor, y de cada tempestad salíamos más unidos, más fuertes, más seguros de nosotros mismos.

En todos estos momentos, él escribía estos versos, que me hacían subir al cielo o bajar al mismo infierno, con la crudeza de sus palabras que me quemaban como brasas.

Él no podía amar de otra manera.

Estos versos son la historia de nuestro amor, grande en todas sus manifestaciones. Tenía la misma pasión que él ponía en sus combates, en sus luchas contra las injusticias. Le dolía el sufrimiento y la miseria, no sólo de su pueblo, sino de todos los pueblos, todas las luchas por combatirlas eran suyas y se entregaba entero, con toda su pasión.

Yo soy muy poco literaria y no puedo hablar del valor de estos versos, fuera del valor humano que indiscutiblemente tienen. Tal vez el Capitán nunca pensó que estos versos se publicarían, pero ahora creo que es mi deber darlos al mundo.

Saluda atentamente a usted.

Rosario de la Cerda

Los versos del Capitán
El amor

EN TI LA TIERRA
Pequeña
rosa,
rosa pequeña,
a veces,
diminuta y desnuda,
parece
que en una mano mía
cabes,
que así voy a cerrarte
y llevarte a mi boca,
pero
de pronto
mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios, has crecido,
suben tus hombros como dos colinas,
tus pechos se pasean por mi pecho,
mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
línea de luna nueva que tiene tu cintura:
en el amor como agua de mar te has desatado:
mido apenas los ojos más extensos del cielo
y me inclino a tu boca para besar la tierra.

LA REINA
Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.
Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.
Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.

EL ALFARERO
Todo tu cuerpo tiene
copa o dulzura destinada a mí.
Cuando subo la mano
encuentro en cada sitio una paloma
que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla
para mis propias manos de alfarero.
Tus rodillas, tus senos,
tu cintura faltan en mí como en el hueco
de una tierra sedienta
de la que desprendieron
una forma,
y juntos
somos completos como un solo río,
como una sola arena.

8 DE SEPTIEMBRE
Hoy, este día fue una copa plena,
hoy, este día fue la inmensa ola,
hoy, fue toda la tierra.
Hoy el mar tempestuoso
nos levantó en un beso tan alto que temblamos
a la luz de un relámpago
y, atados, descendimos
a sumergirnos sin desenlazarnos.
Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos,
crecieron hasta el límite del mundo
y rodaron fundiéndose
en una sola gota
de cera o meteoro.
Entre tú y yo se abrió una nueva puerta
y alguien, sin rostro aún,
allí nos esperaba.
TUS PIES
Cuando no puedo mirar tu cara
miro tus pies.
Tus pies de hueso arqueado,
tus pequeños pies duros.
Yo sé que te sostienen,
y que tu dulce peso
sobre ellos se levanta.
Tu cintura y tus pechos,
la duplicada púrpura de tus pezones,
la caja de tus ojos que recién han volado,
tu ancha boca de fruta,
tu cabellera roja,
pequeña torre mía.
Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.

TUS MANOS
Cuando tus manos salen,
y amor, hacia las mías,
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron en mi boca,
de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?
Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.
Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.
TU RISA
Quítame el pan si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.
No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.
Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí
todas las puertas de la vida.
Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.
Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.
Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

EL INCONSTANTE
Los ojos se me fueron
detrás de una morena que pasó.
Era de nácar negro,
era de uvas moradas,
y me azotó la sangre
con su cola de fuego.
Detrás de todas
me voy.
Pasó una clara rubia
como una planta de oro
balanceando sus dones.
Y mi boca se fue
como una ola
descargando en su pecho
relámpagos de sangre.
Detrás de todas
me voy.
Pero a ti, sin moverme,
sin verte, tú distante,
van mi sangre y mis besos,
morena y clara mía,
alta y pequeña mía,
ancha y delgada mía,
mi fea, mi hermosura,
hecha de todo el oro
y de toda la plata,
hecha de todo el trigo
y de toda la tierra,
hecha de toda el agua
de las olas marinas,
hecha para mis brazos,
hecha para mis besos,
hecha para mi alma.

LA NOCHE EN LA ISLA
Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.
Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba como antes,
cuando aún no existías,
cuando sin divisarse navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban lo que ahora
-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.
He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.
He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.

EL VIENTO EN LA ISLA
El viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.
Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos.
Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.
Escucha cómo el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.
Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.
Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amormío.

LA INFINITA
Ves estas manos? Han medido
la tierra, han separado
los minerales y los cereales,
han hecho la paz y la guerra,
han derribado las distancias
de todos los mares y ríos,
y sin embargo
cuando te recorren
a ti, pequeña, grano de trigo, alondra,
no alcanzan a abarcarle,
se cansan alcanzando
las palomas gemelas
que reposan o vuelan en tu pecho,
recorren las distancias de tus piernas,
se enrollan en la luz de tu cintura.
Para mí eres tesoro más cargado
de inmensidad que el mar y sus racimos
y eres blanca y azul y extensa como
la tierra en la vendimia.
En ese territorio,
de tus pies a tu frente,
andando, andando, andando,
me pasaré la vida.

BELLA
Bella,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.
Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.
Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.
Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos,
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.
Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.
Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.
Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.
Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas,
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

LA RAMA ROBADA
En la noche entraremos
a robar
una rama florida.
Pasaremos el muro,
en las tinieblas del jardín ajeno,
dos sombras en la sombra.
Aún no se fue el invierno,
y el manzano aparece
convertido de pronto
en cascada de estrellas olorosas.
En la noche entraremos
hasta su tembloroso firmamento,
y tus pequeñas manos y las mías
robarán las estrellas.
Y sigilosamente,
a nuestra casa,
en la noche y en la sombra,
entrará con tus pasos
el silencioso paso del perfume
y con pies estrellados
el cuerpo claro de la primavera.

EL HIJO
Ay hijo, sabes, sabes
de dónde vienes?
De un lago con gaviotas
blancas y hambrientas.
Junto al agua de invierno
ella y yo levantamos
una fogata roja
gastándonos los labios
de besarnos el alma,
echando al fuego todo,
quemándonos la vida.
Así llegaste al mundo.
Pero ella para verme
y para verte un día
atravesó los mares
y yo para abrazar
su pequeña cintura
toda la tierra anduve,
con guerras y montañas,
con arenas y espinas.
Así llegaste al mundo.
De tantos sitios vienes,
del agua y de la tierra,
del fuego y de la nieve,
de tan lejos caminas
hacia nosotros dos,
desde el amor terrible
que nos ha encadenado,
que queremos saber
cómo eres, qué nos dices,
porque tú sabes más
del mundo que te dimos.
Como una gran tormenta
sacudimos nosotros
el árbol de la vida
hasta las más ocultas
fibras de las raíces
y apareces ahora
cantando en el follaje,
en la más alta rama
que contigo alcanzamos.

LA TIERRA
La tierra verde se ha entregado
a todo lo amarillo, oro, cosechas,
terrones, hojas, grano,
pero cuando el otoño se levanta
con su estandarte extenso
eres tú la que veo,
es para mí tu cabellera
la que reparte las espigas.
Veo los monumentos
de antigua piedra rota,
pero si toco
la cicatriz de piedra
tu cuerpo me responde,
mis dedos reconocen
de pronto, estremecidos,
tu caliente dulzura.
Entre los héroes paso
recién condecorados
por la tierra y la pólvora
y detrás de ellos, muda,
con tus pequeños pasos,
eres o no eres?
Ayer cuando sacaron
de raíz, para verlo,
el viejo árbol enano
te vi salir mirándome
desde las torturadas
y sedientas raíces.
Y cuando viene el sueño
a extenderme y llevarme
a mi propio silencio
hay un gran viento blanco
que derriba mi sueño
y caen de él las hojas,
caen como cuchillos
sobre mí desangrándome.
Y cada herida tiene
la forma de tu boca.

AUSENCIA
Apenas te he dejado,
vas en mí, cristalina
o temblorosa,
o inquieta, herida por mí mismo
o colmada de amor, como cuando tus ojos
se cierran sobre el don de la vida
que sin cesar te entrego.
Amor mío,
nos hemos encontrado
sedientos y nos hemos
bebido toda el agua y la sangre,
nos encontramos
con hambre
y nos mordimos
como el fuego muerde,
dejándonos heridas.
Pero espérame,
guárdame tu dulzura.
Yo te daré también
una rosa.
El deseo
EL TIGRE
Soy el tigre.
Te acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.
El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.
Desnuda te sumerges.
Espero.
Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.
Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.
Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil,
lejos del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.

EL CÓNDOR
Yo soy el cóndor, vuelo
sobre ti que caminas
y de pronto en un ruedo
de viento, pluma, garras,
te asalto y te levanto
en un ciclón silbante
de huracanado frío.
Y a mi torre de nieve,
a mi guarida negra
te llevo y sola vives,
y te llenas de plumas
y vuelas sobre el mundo,
inmóvil, en la altura.
Hembra cóndor, saltemos
sobre esta presa roja,
desgarremos la vida
que pasa palpitando
y levantemos juntos
nuestro vuelo salvaje.

EL INSECTO
De tus caderas a tus pies
quiero hacer un largo viaje.
Soy más pequeño que un insecto.
Voy por estas colinas,
son de color de avena,
tienen delgadas huellas
que sólo yo conozco,
centímetros quemados,
pálidas perspectivas.
Aquí hay una montaña.
No saldré nunca de ella.
Oh qué musgo gigante!
Y un cráter, una rosa
de fuego humedecido!
Por tus piernas desciendo
hilando una espiral
o durmiendo en el viaje
y llego a tus rodillas
de redonda dureza
como a las cimas duras
de un claro continente.
Hacia tus pies resbalo,
a las ocho aberturas,
de tus dedos agudos,
lentos, peninsulares,
y de ellos al vacío
de la sábana blanca
caigo, buscando ciego
y hambriento tu contorno
de vasija quemante!

Las furias

EL AMOR
Qué tienes, qué tenemos,
qué nos pasa?
Ay nuestro amor es una cuerda dura
que nos amarra hiriéndonos
y si queremos
salir de nuestra herida,
separarnos,
nos hace un nuevo nudo y nos condena
a desangrarnos y quemarnos juntos.
Qué tienes? Yo te miro
y no hallo nada en ti sino dos ojos
como todos los ojos, una boca
perdida entre mil bocas que besé, más hermosas,
un cuerpo igual a los que resbalaron
bajo mi cuerpo sin dejar memoria.
Y qué vacía por el mundo ibas
como una jarra de color de trigo
sin aire, sin sonido, sin substancia!
Yo busqué en vano en ti
profundidad para mis brazos
que excavan, sin cesar, bajo la tierra:
bajo tu piel, bajo tus ojos nada,
bajo tu doble pecho levantado
apenas
una corriente de orden cristalino
que no sabe por qué corre cantando.
Por qué, por qué, por qué, amor mío, por qué?

SIEMPRE
Antes de mí
no tengo celos.
Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río
lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!
Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra
para comenzar la vida!

EL DESVÍO
Si tu pie se desvía de nuevo,
será cortado.
Si tu mano te lleva
a otro camino
se caerá podrida.
Si me apartas tu vida
morirás
aunque vivas.
Seguirás muerta o sombra,
andando sin mí por la tierra.

LA PREGUNTA
Amor, una pregunta
te ha destrozado.
Yo he regresado a ti
desde la incertidumbre con espinas.
Te quiero recta como
la espada o el camino.
Pero te empeñas
en guardar un recodo
de sombra que no quiero.
Amor mío,
compréndeme,
te quiero toda,
de ojos a pies, a uñas,
por dentro,
toda la claridad, la que guardabas.
Soy yo, amor mío,
quien golpea tu puerta.
No es el es el fantasma, no es
el que antes se detuvo
en tu ventana.
yo echo la puerta abajo:
Yo entro en toda tu vida:
vengo a vivir en tu alma:
tú no puedes conmigo.
Tienes que abrir puerta a puerta,
tienes que obedecerme,
tienes que abrir los ojos
para que busque en ellos,
tienes que ver cómo ando
con pasos pesados
por todos los caminos
que, ciegos, me esperaban.
No me temas,
soy tuyo,
pero
no soy el pasajero ni el mendigo,
soy tu dueño,
el que tú esperabas,
y ahora entro
en tu vida,
para no salir más,
amor, amor, amor,
para quedarme.

LA PRÓDIGA
Yo te escogí entre todas las mujeres
para que repitieras
sobre la tierra
mi corazón que baila con espigas
o lucha sin cuartel cuando hace falta.
Yo te pregunto, dónde está mi hijo?
No me esperaba en ti, reconociéndome,
Y diciéndome: “Llámame para salir sobre la tierra
Y continuar tus luchas y tus cantos?”
Devuélveme a mi hijo!
Lo has olvidado en las puertas
del placer, oh pródiga enemiga,
has olvidado que viniste a esta cita,
la más profunda, aquella
en que los dos, unidos, seguiremos hablando
por su boca, amor mío,
ay, todo aquello que no alcanzamos a decirnos?
Cuando yo te levanto en una ola
de fuego y sangre, y se duplica
la vida entre nosotros, acuérdate,
que alguien nos llama
como nadie jamás nos ha llamado
y que no respondemos
y nos quedamos solos y cobardes
ante la vida que negamos.
Pródiga,
abre las puertas,
y que en tu corazón
el nudo ciego
se desenlace y vuele
con tu sangre y la mía
por el mundo!

EL DAÑO
Te he hecho daño, alma mía,
he desgarrado tu alma.
Entiéndeme.
Todos saben quién soy,
pero ese Soy
es además un hombre
para ti.
En ti vacilo, caigo
y me levanto ardiendo.
Tú entre todos los seres
tienes derecho
a verme débil.
Y tu pequeña mano
de pan y de guitarra
debe tocar mi pecho
cuando sale al combate.
Por eso busco en ti la firme piedra.
Ásperas manos en tu sangre clavo
buscando tu firmeza
y la profundidad que necesito,
y si no encuentro
sino tu risa de metal, si no hallo
nada en qué sostener mis duros pasos,
adorada, recibe mi tristeza y mi cólera,
mis manos enemigas
destruyéndote un poco
para que te levantes de la arcilla,
hecha de nuevo para mis combates.

EL POZO
A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.
Amor mío, qué encuentras en tu pozo cerrado?
Algas, ciénagas, rocas?
Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?
Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío
un beso más profundo que tu abismo.
No me temas, no caigas
en tu rencor de nuevo.
Sacude la palabra mía que vino a herirte
y déjala que vuele por la ventana abierta.
Ella volverá a herirme
sin que tú la dirijas
puesto que fue cargada con un instante duro
y ese instante será desarmado en mi pecho.
Sonríeme radiosa
si mi boca te hiere.
No soy un pastor dulce
como en los cuentos de hadas,
sino un buen leñador que comparte contigo
tierra, viento y espinas de los montes.
Ámame, tú, sonríeme,
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no me hieras a mí porque te hieres.

EL SUEÑO
Andando en las arenas
yo decidí dejarte.
Pisaba un barro oscuro
que temblaba,
y hundiéndome y saliendo
decidí que salieras
de mí, que me pesabas
como piedra cortante,
y elaboré tu pérdida
paso a paso:
cortarte las raíces,
soltarte sola al viento.
Ay, en ese minuto,
corazón mío, un sueño
con sus alas terribles te cubría.
Te sentías tragada por el barro,
y me llamabas y yo no acudía,
te ibas, inmóvil,
sin defenderte
hasta ahogarte en la boca de arena.
Después
mi decisión se encontró con tu sueño,
y desde la ruptura
que nos quebraba el alma,
surgimos limpios otra vez, desnudos,
amándonos
sin sueño, sin arena,
completos y radiantes,
sellados por el fuego.

SI TÚ ME OLVIDAS
Quiero que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

EL OLVIDO
Todo el amor en una copa
ancha como la tierra, todo
el amor con estrellas y espinas
te di, pero anduviste
con pies pequeños, con tacones sucios
sobre el fuego, apagándolo.
Ay gran amor, pequeña amada!
No me detuve en la lucha.
No dejé de marchar hacia la vida,
hacia la paz, hacia el pan para todos,
pero te alcé en mis brazos
y te clavé a mis besos y te miré como jamás
volverán a mirarte ojos humanos.
Ay gran amor, pequeña amada!
Entonces no mediste mi estatura,
y al hombre que para ti apartó
la sangre, el trigo, el agua
confundiste
con el pequeño insecto que te cayó en la falda.
Ay gran amor, pequeña amada!
No esperes que te mire en la distancia
hacia atrás, permanece
con lo que te dejé, pasea
con mi fotografía traicionada,
yo seguiré marchando,
abriendo anchos caminos contra la sombra, haciendo
suave la tierra, repartiendo
la estrella para los que vienen.
Quédate en el camino.
Ha llegado la noche para ti.
Tal vez de madrugada nos veremos de nuevo.
Ay gran amor, pequeña amada!

LAS MUCHACHAS
Muchachas que buscabais
el gran amor, el gran amor terrible,
qué ha pasado, muchachas?
Tal vez
el tiempo, el tiempo!
Porque ahora,
aquí está, ved cómo pasa
arrastrando las piedras celestes,
destrozando las flores y las hojas,
con un ruido de espumas azotadas
contra todas las piedras de tu mundo,
con un olor de esperma y de jazmines,
junto a la luna sangrienta!
Y ahora
tocas el agua con tus pies pequeños,
con tu pequeño corazón
y no sabes qué hacer!
Son mejores
ciertos viajes nocturnos,
ciertos departamentos,
ciertos divertidísimos paseos,
ciertos bailes sin mayor consecuencia
que continuar el viaje!
Muérete de miedo o de frío,
o de duda,
que yo con mis grandes pasos
la encontraré,
dentro de ti
o lejos de ti,
y ella me encontrará,
la que no temblará frente al amor,
la que estará fundida conmigo
en la vida o la muerte!

TÚ VENÍAS
No me has hecho sufrir
sino esperar.
Aquellas horas
enmarañadas, llenas
de serpientes,
cuando
se me caía el alma y me ahogaba,
tú venías andando,
tú venías desnuda y arañada,
tú llegabas sangrienta hasta mi lecho,
novia mía,
y entonces
toda la noche caminamos
durmiendo
y cuando despertamos
eras intacta y nueva,
como si el grave viento de los sueños
de nuevo hubiera dado
fuego a tu cabellera
y en trigo y plata hubiera sumergido
tu cuerpo hasta dejarlo deslumbrante.
Yo no sufrí amor mío,
yo sólo te esperaba.
Tenías que cambiar de corazón
y de mirada
después de haber tocado la profunda
zona de mar que te entregó mi pecho.
Tenías que salir del agua
pura como una gota levantada
por una ola nocturna.
Novia mía, tuviste
que morir y nacer, yo te esperaba
Yo no sufrí buscándote,
sabía que vendrías,
una nueva mujer con lo que adoro
de la que no adoraba,
con tus ojos, tus manos y tu boca
pero con otro corazón
que amaneció a mi lado
como si siempre hubiera estado allí
para seguir conmigo para siempre.

Las vidas

EL MONTE Y EL RÍO
En mi patria hay un monte.
En mi patria hay un río.
Ven conmigo.
La noche al monte sube.
El hambre baja al río.
Ven conmigo.
Quiénes son los que sufren?
No sé, pero son míos.
Ven conmigo.
No sé, pero me llaman
y me dicen: “Sufrimos”.
Ven conmigo.
Y me dicen: “Tu pueblo,
tu pueblo desdichado,
entre el monte y el río,
con hambre y con dolores,
no quiere luchar solo,
te está esperando, amigo”.
Oh tú, la que yo amo,
pequeña, grano rojo
de trigo,
será dura la lucha,
la vida será dura,
pero vendrás conmigo.

LA POBREZA
Ay no quieres,
te asusta
la pobreza,
no quieres
ir con zapatos rotos al mercado
y volver con el viejo vestido.
Amor, no amamos,
como quieren los ricos,
la miseria. Nosotros
la extirparemos como diente maligno
que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre.
Pero no quiero
que la temas.
Si llega por mi culpa a tu morada,
si la pobreza expulsa
tus zapatos dorados,
que no expulse tu risa que es el pan de mi vida.
Si no puedes pagar el alquiler
sal al trabajo con paso orgulloso,
y piensa, amor, que yo te estoy mirando
y somos juntos la mayor riqueza
que jamás se reunió sobre la tierra.

LAS VIDAS
Ay qué incómoda a veces
te siento
conmigo, vencedor entre los hombres!
Porque no sabes
que conmigo vencieron
miles de rostros que no puedes ver,
miles de pies y pechos que marcharon conmigo,
que no soy,
que no existo,
¿ue sólo soy la frente de los que van conmigo,
que soy más fuerte
porque llevo en mí
no mí pequeña vida
sino todas las vidas,
y ando seguro hacia adelante
porque tengo mil ojos,
golpeo con peso de piedra
porque tengo mil manos
y mi voz se oye en las orillas
de todas las tierras
porque es la voz de todos
los que no hablaron,
de los que no cantaron
y cantan hoy con esta boca
que a ti te besa.

LA BANDERA
Levántate conmigo.
Nadie quisiera
como yo quedarse
sobre la almohada en que tus párpados
quieren cerrar el mundo para mí.
Allí también quisiera
dejar dormir mi sangre
rodeando tu dulzura.
Pero levántate,
tú, levántate,
pero conmigo levántate
y salgamos reunidos
a luchar cuerpo a cuerpo
contra las telarañas del malvado,
contra el sistema que reparte el hambre,
contra la organización de la miseria.
Vamos,
y tú, mi estrella, junto a mí,
recién nacida de mi propia arcilla,
ya habrás hallado el manantial que ocultas
y en medio del fuego estarás junto a mí,
con tus ojos bravíos, alzando mi bandera.

El Amor del Soldado
En plena guerra te llevó la vida
a ser el amor del soldado.
Con tu pobre vestido de seda,
tus uñas de piedra falsa
te tocó caminar por el fuego.
Ven acá, vagabunda,
ven a beber sobre mi pecho
rojo rocío.
No querías saber dónde andabas,
eras la compañera de baile,
no tenías partido ni patria.
Y ahora a mi lado caminando
ves que conmigo va la vida
y que detrás está la muerte.
Ya no puedes volver a bailar
con tu traje de seda en la sala.
Te vas a romper los zapatos,
pero vas a crecer en la marcha.
Tienes que andar sobre las espinas
dejando gotitas de sangre.
Bésame de nuevo, querida.
Limpia ese fusil, camarada.

NO SÓLO EL FUEGO
Ay sí, recuerdo,
ay tus ojos cerrados
como llenos por dentro de luz negra,
todo tu cuerpo como una mano abierta,
como un racimo blanco de la luna,
y el éxtasis,
cuando nos mata un rayo,
cuando un puñal nos hiere en las raíces
y nos rompe una luz la cabellera,
y cuando
vamos de nuevo
volviendo a la vida,
como si del océano saliéramos,
como si del naufragio
volviéramos heridos
entre las piedras y las algas rojas.
Pero
hay otros recuerdos,
no sólo flores del incendio,
sino pequeños brotes
que aparecen de pronto
cuando voy en los trenes
o en las calles.
Te veo
lavando mis pañuelos,
colgando en la ventana
mis calcetines rotos,
tu figura en que todo,
todo el placer como una llamarada
cayó sin destruirte,
de nuevo,
mujercita
de cada día,
de nuevo ser humano,
humildemente humano,
soberbiamente pobre,
como tienes que ser para que seas
no la rápida rosa
que la ceniza del amor deshace,
sino toda la vida,
toda la vida con jabón y agujas,
con el aroma que amo
de la cocina que tal vez no tendremos
y en que tu mano entre las papas fritas
y tu boca cantando en invierno
mientras llega el asado
serían para mí la permanencia
de la felicidad sobre la tierra.
Ay vida mía,
no sólo el fuego entre nosotros arde,
si no toda la vida,
la simple historia,
el simple amor
de una mujer y un hombre
parecidos a todos.

LA MUERTA
Si de pronto no existes,
si de pronto no vives,
yo seguiré viviendo.
No me atrevo,
no me atrevo a escribirlo,
si te mueres.
Yo seguiré viviendo.
Porque donde no tiene voz un hombre
allí, mi voz.
Donde los negros sean apaleados
yo no puedo estar muerto.
Cuando entren en la cárcel mis hermanos
entraré yo con ellos.
Cuando la victoria,
no mi victoria,
sino la gran victoria
llegue
aunque esté mudo debo hablar:
yo la veré llegar aunque esté ciego.
No, perdóname.
Si tú no vives,
si
tú, querida, amor mío,
si tú
te has muerto,
todas las hojas caerán en mi pecho,
lloverá sobre mi alma noche y día,
la nieve quemará mi corazón,
andaré con frío y fuego y muerte y nieve,
mis pies querrán marchar hacia donde tú duermes,
pero
seguiré vivo,
porque tú me quisiste sobre todas las cosas
indomable,
y, amor, porque tú sabes que soy no sólo un hombre
sino todos los hombres.

PEQUEÑA AMÉRICA
Cuando miro la forma
de América en el mapa,
amor, a ti te veo:
las alturas del cobre en tu cabeza,
tus pechos, trigo y nieve,
tu cintura delgada,
veloces ríos que palpitan, dulces
colinas y praderas
y en el frío del sur tus pies terminan
su geografía de oro duplicado.
Amor, cuando te toco
no sólo han recorrido
mis manos tu delicia,
sino ramas y tierras, frutas y agua,
la primavera que amo,
la luna del desierto, el pecho
de la paloma salvaje,
la suavidad de las piedras gastadas
por las aguas del mar o de los ríos
y la espesura roja
del matorral en donde
la sed y el hambre acechan.
Y así mi patria extensa me recibe,
pequeña América, en tu cuerpo.
Aún más, cuando te veo recostada
veo en tu piel, en tu color de avena,
la nacionalidad de mi cariño.
Porque desde tus hombros
el cortador de caña
de Cuba abrasadora
me mira, lleno de sudor oscuro,
y desde tu garganta
pescadores que tiemblan
en las húmedas casas de la orilla
me cantan su secreto.
Y así a lo largo de tu cuerpo,
pequeña América adorada
las tierras y los pueblos
interrumpen mis besos
y tu belleza entonces
no sólo enciende el fuego
que arde sin consumirse entre nosotros,
sino que con tu amor me está llamando
y a través de tu vida
me está dando la vida que me falta
y al sabor de tu amor se agrega el barro,
el beso de la tierra que me aguarda.

Oda y Germinaciones

I
El sabor de tu boca y el color de tu piel,
piel, boca, fruta mía de estos días veloces,
dímelo, fueron sin cesar a tu lado
por años y por viajes y por lunas y soles
y tierra y llanto y lluvia y alegría
o sólo ahora, sólo
salen de tus raíces
como a la tierra seca el agua trae
germinaciones que no conocía
o a los labios del cántaro olvidado
sube en el agua el gusto de la tierra?
No sé, no me lo digas, no lo sabes.
Nadie sabe estas cosas.
Pero acercando todos mis sentidos
a la luz de tu piel, desapareces,
te fundes como el ácido
aroma de una fruta
y el calor de un camino,
el olor del maíz que se desgrana,
la madreselva de la tarde pura,
los nombres de la tierra polvorienta,
el perfume infinito de la patria:
magnolia y matorral, sangre y harina,
galope de caballos,
la luna polvorienta de la aldea,
el pan recién nacido:
ay todo de tu piel vuelve a mi boca,
vuelve a mi corazón, vuelve a mi cuerpo,
y vuelvo a ser contigo
la tierra que tú eres:
eres en mí profunda primavera:
vuelvo a saber en ti cómo germino.
II
Años tuyos que yo debí sentir
crecer cerca de mí como racimos
hasta que hubieras visto cómo el sol y la tierra,
a mis manos de piedra te hubieran destinado
hasta que uva con uva hubieras hecho
cantar en mis venas el vino.
El viento o el caballo
desviándose pudieron
hacer que yo pasara por tu infancia,
el mismo cielo has visto cada día,
el mismo barro del invierno oscuro,
la enramada sin fin de los ciruelos
y su dulzura de color morado.
Sólo algunos kilómetros de noche,
las distancias mojadas
de la aurora campestre,
un puñado de tierra nos separó, los muros
transparentes
que no cruzamos, para que la vida,
después, pusiera todos
los mares y la tierra
entre nosotros, y nos acercáramos
a pesar del espacio,
paso a paso buscándonos,
de un océano a otro,
hasta que vi que el cielo se incendiaba
y volaba en la luz tu cabellera
y llegaste a mis besos con el fuego
de un desencadenado meteoro
y al fundirte en mi sangre, la dulzura
del ciruelo salvaje
de nuestra infancia recibí en mi boca,
y te apreté a mi pecho
como si la tierra y la vida recobrara.
III
Mi muchacha salvaje, hemos tenido
que recobrar el tiempo
y marchar hacia atrás, en la distancia
de nuestras vidas, beso a beso,
recogiendo de un sitio lo que dimos
sin alegría, descubriendo en otro
el camino secreto
que iba acercando tus pies a los míos,
y así bajo mi boca
vuelves a ver la planta insatisfecha
de tu vida alargando sus raíces
hacia mi corazón que te esperaba.
Y una a una las noches
entre nuestras ciudades separadas
se agregan a la noche que nos une.
La luz de cada día
su llama o su reposo
nos entregan, sacándolos del tiempo,
y así se desentierra
en la sombra o la luz nuestro tesoro,
y así besan la vida nuestros besos:
todo el amor en nuestro amor se encierra:
toda la sed termina en nuestro abrazo.
Aquí estamos al fin frente a frente,
nos hemos encontrado,
no hemos perdido nada.
Nos hemos recorrido labio a labio,
hemos cambiado mil veces,
entre nosotros la muerte y la vida,
todo lo que traíamos
como muertas medallas
lo echamos al fondo del mar,
todo lo que aprendimos
no nos sirvió de nada:
comenzamos de nuevo,
terminamos de nuevo
muerte y vida.
Y aquí sobrevivimos,
puros, con la pureza que nosotros creamos,
más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,
eternos como el fuego que arderá
cuanto dure la vida.
IV
Cuando he llegado aquí se detiene mi mano.
Alguien pregunta: Dime por qué, como las olas
en una misma costa, tus palabras
sin cesar van y vuelven a su cuerpo?
Ella es sólo la forma que tú amas?
Y respondo: mis manos no se sacian
en ella, mis besos no descansan,
por qué retiraría las palabras
que repiten la huella de su contacto amado,
que se cierran guardando
inútilmente como en la red el agua,
la superficie y la temperatura
de la ola más pura de la vida?
Y, amor, tu cuerpo no sólo es la rosa
que en la sombra o la luna se levanta
o sorprendo o persigo.
No sólo es movimiento o quemadura,
acto de sangre o pétalo del fuego,
sino que para mí tú me has traído
mi territorio, el barro de mi infancia,
las olas de la avena,
la piel redonda de la fruta oscura
que arranqué de la selva,
aroma de maderas y manzanas,
color de agua escondida donde caen
frutos secretos y profundas hojas.
Oh amor tu cuerpo sube
como una línea pura de vasija
desde la tierra que me reconoce
y cuando te encontraron mis sentidos
tú palpitaste como si cayeran
dentro de ti la lluvia y las semillas!
Ay que me digan cómo
pudiera yo abolirte
y dejar que mis manos sin tu forma
arrancaran el fuego a mis palabras!
Suave mía, reposa
tu cuerpo en estas líneas que te deben
más de lo que me das en tu contacto,
vive en estas palabras y repite
en ellas la dulzura y el incendio,
estremécete en medio de sus sílabas,
duerme en mi nombre como te has dormido
sobre mi corazón, y así mañana el
hueco de tu forma
guardarán mis palabras
y el que las oiga un día recibirá una ráfaga
de trigo y amapolas:
estará todavía respirando
el cuerpo del amor sobre la tierra!
V
Hilo de trigo y agua
de cristal o de fuego,
la palabra y la noche,
el trabajo y la ira,
la sombra y la ternura
todo lo has ido poco a poco cosiendo
a mis bolsillos rotos
y no sólo en la zona trepidante
en que amor y martirio son gemelos
como dos campanas de incendio,
me esperaste, amor mío,
sino en las más pequeñas
obligaciones dulces.
El aceite dorado de Italia hizo tu nimbo,
santa de la cocina y la costura,
y tu coquetería pequeñuela,
que tanto se tardaba en el espejo,
con tus manos que tienen
pétalos que el jazmín envidiaría
lavó los utensilios y mi ropa,
desinfectó las llagas.
Amor mío, a mi vida
llegaste preparada
como amapola y como guerrillera:
de seda el esplendor que yo recorro
con el hambre y la sed
que sólo para ti traje a este mundo,
y detrás de la seda
la muchacha de hierro
que luchará a mi lado.
Amor, amor, aquí nos encontramos.
Seda y metal, acércate a mi boca.
VI
Y porque Amor combate
no sólo en su quemante agricultura,
sino en la boca de hombres y mujeres,
terminaré saliéndoles al camino
a los que entre mi pecho y tu fragancia
quieran interponer su planta oscura.
De mí nada más malo
te dirán, amor mío
de lo que yo te dije.
Yo viví en las praderas
antes de conocerte
y no esperé el amor sino que estuve
acechando y salté sobre la rosa.
Qué más pueden decirte?
No soy bueno ni malo sino un hombre,
y agregarán entonces el peligro
de mi vida, que conoces
y que con tu pasión has compartido.
Y bien, este peligro
es peligro de amor, de amor completo
hacia toda la vida, hacia todas las vidas,
y si este amor nos trae
la muerte o las prisiones,
yo estoy seguro que tus grandes ojos,
como cuando los beso
se cerrarán entonces con orgullo,
con doble orgullo, amor,
con tu orgullo y el mío.
Pero hacia mis orejas vendrán antes
a socavar la torre
del amor dulce y duro que nos liga,
y me dirán: “Aquella
que tú amas,
no es mujer para ti,
por qué la quieres? Creo
que podrías hallar una más bella,
más seria, más profunda,
más otra, tú me entiendes, mírala qué ligera,
y qué cabeza tiene,
y mírala cómo se viste
y etcétera y etcétera”.
Y yo en estas líneas digo:
así te quiero, amor, amor,
así te amo, así como te vistes
y como se levanta
tu cabellera y como
tu boca se sonríe,
ligera como el agua
del manantial sobre las piedras puras,
así te quiero amada.
Al pan yo no le pido que me enseñe
sino que no me falte
durante cada día de la vida.
Yo no sé nada de la luz, de dónde
viene ni dónde va,
yo sólo quiero que la luz alumbre,
yo no pido a la noche
explicaciones,
yo la espero y me envuelve,
y así tú, pan y luz
y sombra eres.
Has venido a mi vida con lo que tú traías,
hecha
de luz y pan y sombra te esperaba,
y así te necesito,
así te amo,
y a cuantos quieran escuchar mañana
lo que no les diré, que aquí lo lean,
y retrocedan hoy porque es temprano
para estos argumentos.
Mañana sólo les daremos
una hoja del árbol de nuestro amor, una hoja
que caerá sobre la tierra
como si la hubieran hecho nuestros labios,
como un beso que cae
desde nuestras alturas invencibles
para mostrar el fuego y la ternura
de un amor verdadero.
EPITALAMIO

Recuerdas cuando
en invierno llegamos a la isla?
El mar hacia nosotros levantaba
una copa de frío.
En las paredes las enredaderas
susurraban dejando
caer hojas oscuras
a nuestro paso.
Tú eras también una pequeña hoja
que temblaba en mi pecho.
El viento de la vida allí te puso.
En un principio no te vi: no supe
que ibas andando conmigo,
hasta que tus raíces
horadaron mi pecho,
se unieron a los hilos de mi sangre,
hablaron por mi boca,
florecieron conmigo.
Así fue tu presencia inadvertida,
hoja o rama invisible
y se pobló de pronto
mi corazón de frutos y sonidos.
Habitaste la casa
que te esperaba oscura
y encendiste las lámparas entonces.
Recuerdas, amor mío,
nuestros primeros pasos en la isla?
Las piedras grises nos reconocieron,
las rachas de la lluvia,
los gritos del viento en la sombra.
Pero fue el fuego
nuestro único amigo,
junto a él apretamos
el dulce amor de invierno
a cuatro brazos.
El fuego vio crecer nuestro beso desnudo
hasta tocar estrellas escondidas,
y vio nacer y morir el dolor
como una espada rota
contra el amor invencible.
Recuerdas,
oh dormida en mi sombra,
cómo de ti crecía el sueño,
de tu pecho desnudo
abierto con sus cúpulas gemelas
hacia el mar, hacia el viento de la isla
y cómo yo en tu sueño navegaba
libre, en el mar y en el viento
atado y sumergido sin embargo
al volumen azul de tu dulzura?
Oh dulce, dulce mía,
cambió la primavera
los muros de la isla.
Apareció una flor como una gota
de sangre anaranjada,
y luego descargaron los colores
todo su peso puro.
El mar reconquistó su transparencia,
la noche en el cielo
destacó sus racimos
y ya todas las cosas susurraron
nuestro nombre de amor, piedra por piedra
dijeron nuestro nombre y nuestro beso.
La isla de piedra y musgo
resonó en el secreto de sus grutas
como en tu boca el canto,
y la flor que nacía
entre los intersticios de la piedra
con su secreta sílaba
dijo al pasar tu nombre
de planta abrasadora,
y la escarpada roca levantada
como el muro del mundo
reconoció mi canto, bienamada,
y todas las cosas dijeron
tu amor, mi amor, amada,
porque la tierra, el tiempo, el mar, la isla,
la vida la marea,
el germen que entreabre
sus labios en la tierra,
la flor devoradora,
el movimiento de la primavera,
todo nos reconoce.
Nuestro amor ha nacido
fuera de las paredes, en el viento,
en la noche,
en la tierra,
y por eso la arcilla y la corola,
el barro y las raíces
saben cómo te llamas,
y saben que mi boca
se juntó con la tuya
porque en la tierra nos sembraron juntos
sin que sólo nosotros lo supiéramos
y que crecemos juntos
y florecemos juntos
y por eso
cuando pasamos,
tu nombre está en los pétalos
de la rosa que crece en la piedra,
mi nombre está en las grutas.
Ellos todo lo saben,
no tenemos secretos,
hemos crecido juntos
pero no lo sabíamos.
El mar conoce nuestro amor, las piedras
de la altura rocosa
saben que nuestros besos florecieron
con pureza infinita,
cómo en sus intersticios una boca
escarlata amanece:
así conocen nuestro amor y el beso
que reúne tu boca y la mía
en una flor eterna.
Amor mía,
la primavera dulce,
flor y mar, nos rodean.
No la cambiamos
por nuestro invierno,
cuando el viento
comenzó a descifrar tu nombre
que hoy en todas las horas repite,
cuando
las hojas no sabían
que tú eras una hoja,
cuando
las raíces
no sabían que tú me buscabas
en mi pecho.
Amor, amor,
la primavera
nos ofrece el cielo,
pero la tierra oscura
es nuestro nombre,
nuestro amor pertenece
a todo el tiempo y la tierra.
Amándonos, mi brazo
bajo tu cuello de arena
esperaremos
cómo cambia la tierra y el tiempo
en la isla,
cómo caen las hojas
de las enredaderas taciturnas,
cómo se va el otoño
por la ventana rota.
Pero nosotros
vamos a esperar
a nuestro amigo,
a nuestro amigo de ojos rojos,
el fuego,
cuando de nuevo el viento
sacuda las fronteras de la isla
y desconozca el nombre
de todos,
el invierno
nos buscará, amor mío,
siempre,
nos buscará, porque lo conocemos,
porque no lo tememos,
porque tenemos
con nosotros
el fuego
para siempre.
Tenemos
la tierra con nosotros
para siempre,
la primavera con nosotros
para siempre,
y cuando se desprenda
de las enredaderas
una hoja
tú sabes amor mío,
qué nombre viene escrito
en esa hoja,
un nombre que es el tuyo y es el mío,
nuestro nombre de amor, un solo
ser, la flecha
que atravesó el invierno,
el amor invencible,
el fuego de los días,
una hoja
que me cayó en el pecho,
yo una hoja del árbol
de la vida
que hizo nido y cantó
que echó raíces,
que dio flores y frutos.
Y así ves, amor mío cómo marcho
por la isla,
por el mundo,
seguro en medio de la primavera,
loco de luz en el frío,
andando tranquilo en el fuego,
levantando tu peso
de pétalo en mis brazos
como si nunca hubiese caminado
sino contigo alma mía,
como si no supiera caminar
sino contigo,
corno si no supiera cantar
sino cuando tú cantas.

La Carta en el Camino

Adiós, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas
o fuera, beso que me abrasa el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta, la lluvia
lavó el aire y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces.
Adorada, me voy a mis combates.
Arañaré la tierra para hacerte una cueva
y allí tu Capitán
te esperará con flores en el lecho.
No pienses más, mi dulce,
en el tormento
que pasó entre nosotros
como un rayo de fósforo
dejándonos tal vez su quemadura.
La paz llegó también porque regreso
a luchar a mi tierra,
y como tengo el corazón completo
con la parte de sangre que me diste
para siempre,
y como
llevo
las manos llenas de tu ser desnudo, mírame,
mírame,
mírame por el mar, que voy radiante,
mírame por la noche que navego,
y mar y noche son los ojos tuyos.
No he salido de ti cuando me alejo.
Ahora voy a contarte:
mi tierra será tuya, yo voy a conquistarla,
no sólo para dártela,
sino que para todos,
para todo mi pueblo.
Saldrá el ladrón de su torre algún día.
Y el invasor será expulsado.
Todos los frutos de la vida
crecerán en mis manos
acostumbrados antes a la pólvora.
Y sabré acariciar las nuevas flores
porque tú me enseñaste la ternura.
Dulce mía, adorada,
vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo
porque en mi corazón viven tus besos
como banderas rojas,
y si caigo, no sólo
me cubrirá la tierra
sino este gran amor que me trajiste
y que vivió circulando en mi sangre.
Vendrás conmigo,
en esa hora te espero,
en esa hora y en todas las horas,
en todas las horas te espero.
Y cuando venga la tristeza que odio
a golpear a tu puerta,
dile que yo te espero
y cuando la soledad quiera que cambies
la sortija en que está mi nombre escrito,
dile a la soledad que hable conmigo,
que yo debí marcharme
porque soy un soldado,
y que allí donde estoy,
bajo la lluvia o bajo
el fuego,
amor mío, te espero.
Te espero en el desierto más duro
Y junto al limonero florecido,
en todas las partes donde esté la vida,
donde la primavera está naciendo,
amor mío, te espero.
Cuando te digan: ‘Ese hombre
no te quiere”, recuerda
que mis pies están solos en esa noche, y buscan
los dulce pequeños pies que adoro.
Amor, cuando te digan
que te olvidé, y aun cuando
sea yo quien lo dice,
cuando yo te lo diga,
no me creas,
quién y cómo podrían
cortarte de mi pecho
y quién recibiría
mi sangre
cuando hacia ti me fuera desangrando?
Pero tampoco puedo
olvidar a mi pueblo.
Voy a luchar en cada calle,
detrás de cada piedra.
Tu amor también me ayuda:
es una flor cerrada
que cada vez me llena con su aroma
y que se abre de pronto
dentro de mí como una gran estrella.
Amor mío, es de noche.
El agua negra, el mundo
dormido, me rodean.
Vendrá luego la aurora,
y yo mientras tanto te escribo
para decirte: “Te amo’.
Para decirte “Te amo , cuida,
limpia, levanta,
defiende
nuestro amor, alma mía.
Yo te lo dejo como si dejara
Un puñado de tierra con semillas.
De nuestro amor nacerán vidas.
En nuestro amor beberán agua.
Tal vez llegará un día
en que un hombre
y una mujer, iguales
a nosotros,
tocarán este amor y aún tendrá fuerza
para quemar las manos que lo toquen.
Quiénes fuimos? Qué importa?
Tocarán este fuego
y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre
y el mío, el nombre
que tú sola supiste porque tú sola
sobre la tierra sabes
quién soy, y porque nadie me conoció como una,
como una sola de tus manos,
porque nadie
supo cómo, ni cuándo
mi corazón estuvo ardiendo:
tan sólo
tus grandes ojos pardos lo supieron,
tu ancha boca,
tu piel, tus pechos,
tu vientre, tus entrañas
y el alma tuya que yo desperté
para que se quedara
cantando hasta el fin de la vida.
Amor, te espero.
Adiós, amor, te espero.
Amor, amor, te espero.
Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.

FIN

fuente :http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/capitan.htm

 CONTADORWAP

LETRA DE HOTEL CALIFORNIA

Octubre 4, 2009

HOTEL CALIFORNIA

Posted in MÚSICA VIDEOS, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , on Octubre 4, 2009 by fannyjemwong

tigre-1

HOTEL CALIFORNIA


EN UNA AUTOPISTA DESIERTA Y OSCURA
VIENTO FRESCO EN MI CABELLO
CÁLIDO OLOR DE COLITAS [EL CABELLO DE ELLA]
LEVANTÁNDOSE A TRAVÉS DEL AIRE
MÁS ADELANTE EN LA DISTANCIA
VÍ UNA LUZ BRILLANTE
MI CABEZA SE PONÍA PESADA, Y MI VISTA OSCURECÍA
TENÍA QUE PARAR POR LA NOCHE

ALLÁ ELLA SE PARÓ EN LA ENTRADA
ESCUCHÉ LA CAMPANILLA [PARA LLAMAR AL SERVICIO?]
Y ESTABA PENSANDO PARA MIS ADENTROS
ESTO PODRÍA SER EL CIELO O EL INFIERNO

LUEGO ELLA PRENDIÓ UNA VELA
Y ME MOSTRÓ EL CAMINO
HABÍA VOCES POR EL CORREDOR
CREÍ QUE LAS ESCUCHÉ DECIR

BIENVENIDOS AL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ HERMOSO LUGAR
(QUÉ HERMOSO LUGAR)
QUÉ HERMOSA FACHADA

LLENO DE CUARTOS EN EL HOTEL CALIFORNIA
EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO
(EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO)
PUEDES ENCONTRARLO AQUÍ

ELLA SE ENLOQUECIÓ
CONSIGUIÓ EL MERCEDEZ BENZ®
CONSIGUIÓ MUCHOS CHICOS BONITOS
A LOS QUE LLAMÓ “AMIGOS”
CÓMO ELLOS BAILAN EN EL PATIO
DULCE SUDOR DE VERANO
Letras4U.com » letras traducidas al español
ALGUNOS BAILAN PARA RECORDAR
ALGUNOS BAILAN PARA OLVIDAR

ENTONCES LLAMÉ AL CAPITÁN
POR FAVOR TRÁIGAME MI VINO, Y EL DIJO
NOSOTROS NO HEMOS TENIDO ESE LICOR DESDE 1969
Y TODAVÍA ESAS VOCES LLAMAN DESDE LO LEJOS
TE DESPIERTAN EN LA MITAD DE LA NOCHE
SOLO PARA ESCUCHARLAS DECIR

BIENVENIDOS AL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ LUGAR TAN ENCANTADOR
(QUÉ LUGAR TAN ENCANTADOR)
QUÉ HERMOSA FACHADA
ELLOS LO ESTÁN VIVIENDO EN EL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ AGRADABLE SORPRESA
(QUÉ AGRADABLE SORPRESA)
TRAE TUS EXCUSAS
[ALIBIES SON LAS PRUEBAS DE QUE UNO NO ESTUVO
EN LA ESCENA DEL CRIMEN CUANDO FUE COMETIDO]

ESPEJOS EN EL TECHO
DIBUJO[?] DE CHAMPAÑA EN HIELO, Y ELLA DIJO
NOSOTROS AQUÍ SOMOS VÍCTIMAS
DE NUESTRO PROPIO INVENTO
Y EN LA RECÁMARA DEL MAESTRO
ELLOS SE REUNIERON PARA EL FESTÍN
LA CORTABAN CON SUS CUCHILLOS DE ACERO
PERO SIMPLEMENTE NO PODÍAN MATAR LA BESTIA

LO ÚLTIMO QUE RECUERDO
ESTABA CORRIENDO HACIA LA PUERTA
TENÍA QUE ENCONTRAR EL PASADIZO
HACIA EL LUGAR DONDE ESTABA ANTES
´RELÁJESE´, DIJO EL HOMBRE DE LA NOCHE
ESTAMOS PROGRAMADOS PARA RECIBIR
PUEDES INTENTAR EN EL MOMENTO QUE QUIERAS
PERO NUNCA TE PODRÁS IR

“ERES Y SERÁS POR SIEMPRE REPETICIÓN INAGOTABLE SOBRE MI PIEL”
JEM WONG
30-09-2009
 CONTADORWAP

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