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About Me Name: FANNY JEM WONG MIÑÁN Location: LIMA-CALLAO, Peru Magister en Psicología Educativa egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

ANTROPOLOGÍA DEL SEXO POR FANNY JEM WONG

Agosto 31, 2009

ANTROPOLOGÍA DEL SEXO POR FANNY JEM WONG

Posted in LAS COSAS QUE DISFRUTO, POESÍA ROMÁNTICA ,AMOR , PASIÓN Y TERNURA, POESÍA SENSUAL Y APASIONADA con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , on Agosto 6, 2009 by fannyjemwong

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ANTROPOLOGÍA DEL SEXO

Varón erguido

mi femenina fragancia espera

Armoniza orgulloso tus ansias de sabiduría,

no temas.

Primor, no te guardo secretos,

no palidezcas.

Lánguida la huerta ansiosa espera

en el sueño bucólico de la tierra.

Deseosa y pródiga

me maravillo ante tus estaciones

No hay tormenta,

ni ventisca que perturbe

No rechaces tus nutridos impulsos,

renace en los deseos el fuego…

Dibuja formas dichosas,

abraza el cielo infinito.

La tierra húmeda se embruja

de todos tus momentos

escucha, olfatea,

paladea, toca los frutos

complácete de las cosechas.

Son tuyas las regaste con esmero

varón erguido

¡Felicítate!

Amor, entre delicias celestes y terrenas

consume los frutos y repite las faenas,

arroja de nuevo tus semillas al huerto

En majestuosa danza milenaria ¡fecúndala!

En ternura estimula la antropología del sexo

Haz de los días recuerdos memorables

rompe las piedras,

hazla engendrar con el azadón.

Enciende las lámparas

en anaranjados intensos

Despójate de todas las hojas,

adornos de los polvos

Despliega el rollo de grabados

sobre los pétalos

Se tú amor, el sembrador

y yo seré la cosecha

Crece dentro como las plantas

en el centro de la tierra

Practiquemos así

las bellas y raras posturas

durante la siembra,

que nadie iguale a nuestra huerta.

Otórgale a los frutos

un significado diferente

nada será entonces

como cuando el arado de jade surque

y toda actitud occidental

será ajena a nuestra tierra

Que todos los ciclos

se cumplan entre hembra y macho

disfrutando del placer

de sembrarse en curvatura eterna

Sé fuego quemando la hierba…

Sé maestro del arte de amar…

Sé fantasía y tierra milenaria…

Sé memoria esforzada,

placentera y longeva.

FANNY JEM WONG

13-06-05

LIMA PERÚ

LEOPOLDO BETANCOURT AL PIANO SENCILLAMENTE EXTRAORDINARIO

LEOPOLDO BETANCOURT AL PIANO

SENCILLAMENTE EXTRAORDINARIO

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LAS FLORES DEL MAL ESCRITA POR CHARLES BAUDELAIRE

LAS FLORES DEL MAL ESCRITA POR CHARLES BAUDELAIRE

Posted in POESÍA MALDITA , DE DOLOR , RABIA IRA , DESOLACIÓN Y LOCURA, POETAS CONSAGRADOS con etiquetas , , , , , , , on Agosto 8, 2009 by fannyjemwong

suicidio



Las Flores del Mal.

Charles Baudelaire.

I

LA DESTRUCCION

El demonio se agita a mi lado sin cesar;

flota a mi alrededor cual aire impalpable;

lo respiro, siento como quema mi pulmón

y lo llena de un deseo eterno y culpable.

A veces toma, conocedor de mi amor al arte,

la forma de la más seductora mujer,

y bajo especiales pretextos hipócritas

acostumbra mi gusto a nefandos placeres.

Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,

jadeante y destrozado de fatiga, al centro

de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,

y lanza a mis ojos, llenos de confusión,

sucias vestiduras, heridas abiertas,

¡y el aderezo sangriento de la destrucción!

II

UNA MARTIR

Dibujo de un maestro desconocido

En medio de frascos, telas sedosas,

y muebles voluptuosos,

de mármoles, pinturas, ropas perfumadas,

que arrastran los pliegues suntuosos,

en una alcoba tibia como en un invernadero,

donde el aire es peligroso y fatal,

dónde lánguidas flores en sus ataúdes de cristal

exhalan su suspiro postrero,

un cadáver sin cabeza derrama, como un río,

en la almohada empapada,

una sangre roja y viva, que la tela bebe

con la misma avidez que un prado.

Parecida a las tétricas visiones que engendra la oscuridad

y que nos encadenan los ojos,

la cabeza, con la masa de su crin sombreada,

y de sus joyas preciosas,

en la mesilla de noche, como una planta acuática,

reposa, y, vacía de pensamientos,

una mirada vaga y blanca como el crepúsculo

escapa de sus ojos extraviados.

En el lecho, el tronco desnudo, sin pudor,

en el más completo abandono, muestra

el secreto esplendor y la belleza fatal

que la naturaleza le donó.

Una media rosada, adornada con hilo de oro, en la pierna

ha quedado cual recuerdo.

La liga, al igual que un ojo secreto que llamea,

lanza una mirada diamantina.

El singular aspecto de esta soledad

y de un gran retrato voluptuoso,

de ojos provocativos como su actitud

revela un amor tenebroso,

una culpable alegría y fiestas extrañas,

llenas de besos infernales,

que regocijarán a los ángeles malos

nadando entre cortinas y chales.

Sin embargo, al ver la esbeltez elegante

del hombro y su trazo quebrado,

la cadera levemente afilada, y la cintura ágil

lo mismo que un reptil irritado, se advierte

que ella es joven aún. -Su alma exasperada

y sus sentidos mordidos por el tedio,

¿se habían entregado a la jauría enfurecida

de deseos errantes y perdidos?

El hombre vengativo al que no pudiste, viviendo,

a pesar de tanto amor, aplacar,

¿sació en tu carne, inerte y complaciente,

toda la inmensidad de su deseo?

¡Responde, cádaver impuro! ¿Por tus rígidas trenzas

te levantó con brazo febril?

Dime, cabeza horrible, ¿en tus fríos dientes

hay aún sus últimos adioses?

-Lejos del mundo burlón, lejos de la multitud impura,

lejos del magistrado curioso,

duerme en paz, duerme en paz, extraña criatura,

en tu sepulcro misterioso;

tu esposo corre el mundo, y tu forma inmortal

vela junto a él cuando duerme;

lo mismo que tú sin duda te será fiel

y constante hasta la muerte.

III

MUJERES CONDENADAS

Como un rebaño pensativo sobre la arena acostadas,

entornan los ojos hacia el horizonte marino,

y sus pies que se buscan y sus manos enlazadas

tienen dulces languideces, amargos escalofríos.

Unas, corazones que aman las largas confidencias,

en el corazón de los bosques y junto a los arroyos,

deletrean el amor de las tímidas infancias

y marcan en el tronco los jóvenes arbolillos;

otras, como hermanas, andan lentas, graves,

a través de las rocas llenas de apariciones,

donde san Antonio vio surgir como lavas,

desnudo el seno, a sus purpúreas tentaciones.

Las hay que a la lumbre de resinas goteantes,

en el hueco mudo de los viejos antros paganos,

te llaman en socorro de sus fiebres aullantes,

¡oh Baco, adormecedor de viejos remordimientos!

Y otras, cuya garganta gusta de escapularios,

que, ocultando un látigo bajo sus largos vestidos,

mezclan en la noche oscura y los bosques solitarios

espuma del placer y lágrimas de la tortura.

¡Oh vírgenes, oh demonios, oh monstruos, oh mártires!,

grandes espíritus negadores de la realidad,

buscadores de lo infinito, devotos y sátiros,

ora llenos de furor, ora llenos de llanto,

vosotras, a las que en vuestro infierno mi alma os [ha seguido,

pobres hermanas, os amo tanto como os compadezco

por vuestras dolorosas tristezas, vuestra sed no saciada,

y las urnas de amor que llenan vuestro corazón.

IV

LAS DOS BUENAS HERMANAS

La Licencia y la Muerte son dos buenas muchachas,

pródigas de sus besos y ricas en salud;

su flanco siempre virgen y cubierto de hilachas,

con la eterna labor jamás ha dado a luz.

Al poeta siniestro, enemigo del hogar,

favorito del infierno, cortesano sin más,

tumbas y lupanares le muestran tras su vallado

un lecho que el remordimiento no frecuenta jamás.

Y el ataúd y la alcoba con grandes blasfemias

nos ofrecen alternando como buenas hermanas

terribles placeres y horribles deleites.

¿Cuándo quieres enterrarme, Vicio de brazos inmundos?

Muerte, su rival en atractivos, ¿cuándo vendrás

a plantar tus negros cipreses sobre sus mirtos fétidos?

V

LA FUENTE DE SANGRE

A veces siento mi sangre correr en oleadas,

lo mismo que una fuente de rítmicos sollozos;

la oigo correr en largos murmullos,

pero en vano me palpo para encontrar la herida.

A través de la ciudad, como un campo cerrado,

va transformando las piedras en islotes,

saciando la sed de cada criatura,

y coloreando en rojo toda la natura.

A menudo he pedido a estos vinos

aplacar por un solo día el terror que me roe;

el vino torna el mirar más claro y el oído más fino.

He buscado en el amor un sueño de olvido;

pero el amor no es para mí sino un colchón de alfileres,

hecho para dar de beber a esas crueles mujeres.

VI

ALEGORIA

Es hermosa mujer, de buena figura,

que arrastra en el vino su cabellera.

Las garras del amor, los venenos del garito,

todo resbala y se embota en su piel de granito.

Se ríe de la Muerte y desprecia la Lujuria,

y ambas, que todo inmolan a su ferocidad,

han respetado siempre en su juego salvaje,

de ese cuerpo firme y derecho la ruda majestad.

Anda como una diosa y reposa como una sultana;

tiene por el placer una fe mahometana,

y en sus brazos abiertos que llenan sus senos

atrae con la mirada a toda la raza humana.

Ella cree, ella sabe, ¡doncella infecunda!,

necesaria no obstante a la marcha del mundo,

que la belleza del cuerpo es sublime don,

que de toda infamia asegura el perdón.

Ignora el infierno igual que el purgatorio,

y cuando llegue la hora de entrar en la noche negra,

mirará de la Muerte el rostro,

como un recién nacido, sin odio ni remordimiento.

VII

LA BEATRIZ

En terrenos de ceniza, calcinados, sin verdores,

mientras me lamentaba un día a Naturaleza,

y mi pensamiento vagaba al azar,

sintiendo en mi corazón clavarse el puñal,

vi, en pleno mediodía, descender sobre mi cabeza

una oscura nube grande y tempestuosa,

que llevaba un rebaño de viciosos demonios,

parecidos a enanos crueles y curiosos.

Pusiéronse a contemplarme fríamente

y, como hablando de algún loco que pasa,

les oía reír y murmurar entre sí,

y cambiar más de un guiño y más de un ademán.

«Contemplemos a gusto esta caricatura,

esta sombra de Hamlet que imita su gesto,

la mirada indecisa y los cabellos al viento,

¿no da pena ver a ese vividor,

ese vago, ese histrión sin teatro, ese gracioso,

que porque sabe representar con arte su papel,

quiere interesar con sus cantos de dolor

a las águilas, grillos, arroyos y flores,

e incluso a nosotros, autores de estas viejas rimas,

y recitarnos a gritos sus públicas parrafadas? »

Hubiera podido (mi orgullo, alto como el monte,

domina la nube y el clamor de los demonios)

volver simplemente mi cabeza serena,

si no hubiese entre su tropa obscena,

¡crimen que no hizo tambalear al sol!,

la reina de mi corazón, de mirada sin igual,

que se reía con ellos de mi sombría tristeza

y les hacía, a veces, alguna sucia caricia.

VIII

UN VIAJE A CYTEREA

Mi corazón, como un pájaro, revoloteaba feliz,

y volaba libremente alrededor de las cuerdas;

el navío corría bajo un cielo sin nubes,

como ángel embriagado de un sol radiante.

¿Qué isla es ésta tan negra y triste?- Es Cyterea,

nos dicen, un país famoso en las canciones,

Eldorado trivial de todos los solterones.

Mirad, después de todo es una pobre tierra.

-¡Isla de dulces secretos y de fiestas del corazón!

De la antigua Venus el soberbio fantasma,

más allá de tus mares flota como un aroma,

y llena los espíritus de amor y languidez.

Bella isla de verdes mirtos, llena de capullos en flor,

siempre venerada por todas las naciones,

donde los suspiros de amantes corazones

avanzan como el incienso por jardines de rosas

o el eterno arrullo de la paloma torcaz.

-Cyterea no era más que una tierra pobre,

un desierto rocoso turbado por gritos feroces.

¡Sin embargo, presentía yo allí algo singular!

Aquello no era un templo de sombras selváticas,

donde la joven sacerdotisa, eterna enamorada de las flores,

iba, el cuerpo ardiente por calores secretos,

entreabriendo sus ropas a las brisas ligeras;

pero, he aquí que rozando la costa el bauprés,

al asustar los pajáros con nuestras velas blancas,

pudimos ver que era un patíbulo de tres zancas,

destacado en el cielo, negro como un ciprés.

Las aves rapaces, posadas en su cumbre,

destrozaban con furia a un ahorcado ya podrido:

cada una hundía, como un clavo, su impuro pico

en los rincones sangrientos de aquella podredumbre.

Eran los ojos agujeros, y del vientre desfondado

los gruesos intestinos caían sobre los muslos;

y sus verdugos, ahítos de espantosas delicias,

a picotazos lo habían castrado por completo.

Bajo los pies, una manada de celosos cuadrúpedos

levantado el hocico, merodeaba;

una bestia más grande se agitaba en el centro,

como un verdugo rodeado de auxiliares.

¡Oh habitante de Cyterea, de un cielo tan hermoso,

silenciosamente sufrías estos insultos

en una expiación de tus infames cultos,

y los pecados que te impidieron el descanso eterno!

¡Ridículo ahorcado, tus dolores son los míos!

Yo sentí, a la vista de tus miembros flotantes,

como un vómito subir hasta mis dientes

el largo río de hiel de mis antiguos dolores.

Ante ti, pobre diablo, tan caro de recordar,

sentí todos los picos y todos los mordiscos

de los cuervos fieros y de las panteras negras,

que antaño tanto gozaban en machacar mi carne.

El cielo estaba embrujado, la mar en calma;

para mí todo era negro y sangriento para siempre,

¡ay!, y tenía, como en un espeso sudario,

el corazón amortajado en esta alegoría.

En tu isla, oh Venus, no encontré en mi viaje

más que un patíbulo simbólico donde colgaba mi imagen…

-¡Oh Señor!  Dame la fuerza y el coraje

¡de contemplar mi cuerpo y mi alma sin asco!

IX

EL AMOR Y EL CRANEO

Viñeta antigua

El amor está sentado en el cráneo

de la Humanidad,

y desde este trono, el profano

de risa desvergonzada,

sopla alegremente redondas pompas

que suben en el aire,

como para alcanzar los mundos

en el corazón del éter.

El globo luminoso y frágil

toma un gran impulso,

estalla y exhala su alma delicada,

como un sueño de oro.

Y oigo el cráneo a cada burbuja

rogar y gemir:

-Este juego feroz y ridículo,

¿cuándo acabará?

Pues lo que tu boca cruel

esparce en el aire,

monstruo asesino, es mi cerebro,

¡mi sangre y mi carne!


FUENTE P ep Cardona. Noviembre 1996. Palma de Mallorca.

http://www.mallorcaweb.net/mostel/flores.htm


HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO POR FANNY JEM WONG

HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO POR FANNY JEM WONG

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11a

Son mis voces cantando

para que no canten ellos,

los amordazados grismente en el alba,

los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,

un rumor a lila rompiéndose.

Y hay, cuando viene el día,

una partición de sol en pequeños soles negros.

Y cuando es de noche, siempre,

una tribu de palabras mutiladas

busca asilo en mi garganta

para que no canten ellos,

los funestos, los dueños del silencio.

ALEJANDRA PIZARNIK “ANILLOS DE CENIZAS”

HOY ME VI REFLEJADA EN UN ESPEJO

Estoy  aquí sumergida en ti

amiga  fiel y oscura.

Un frío intenso pareciera  quebrarme los huesos

¡OH! Mi negra amiga ¿Qué  te  puedo contar?

¿Sabes? Hoy me vi  reflejada en  un espejo

No era el mío, vi dos caras….

Una sensación de congoja arrancaba el corazón…

¿Cuántos recuerdos de fantasmas me  invadieron?

¿Cuántos recuerdos de una vida inédita?

Sumida en pensamientos de mares rojos

Tormentosos, inciertos pero, siempre deseados.

En ese espejo vi  dos realidades,

iguales y distintas a la vez

Vi inocencias perdidas.

la mía si sé  por quién.

la suya todavía no lo sé.

Vi  sus  miedos y los míos

El pavor al abandono…

Vi las noches que se esperan con ansias

pero que parecen nunca terminar.

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Una era más triste que la otra

tan parecidas y distintas a la vez

En un continuo  buscar el oscuro túnel del olvido,

del no ser…. para ser,

del deseo  por abrazar  la locura,

del deseo de morir  para poder renacer.

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Imagines de cuencas vacías

pero a pesar de ello

pude ver los ojos de esas niñas  viejas

Y  desee entender su esencia y la mía,

sin perderme  en la inconsciencia…

En el absurdo de compararnos

pero, que difícil poderlas entender

Ambas  caminan  cansadas,

buscando un paraíso inexistente…

el jardín del edén, que no existió ,ni existe

Vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Una  todavía tiene un cuerpo,

deseoso de sentirse vivo,

amado y de arder…Pero que a veces ,

sin saber por qué desea partir…

El  otro  ya solo  tiene alma

un alma viajera, sin esperanzas….

Que camina y  camina  durante  la perpetua noche

en dónde solo reina el silencio de sus propias voces.

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

Y es extraño ya no tengo frío.

Veo un remolino  serpenteando a mí alrededor

y estoy escuchando mis propias  voces internas,

tratando de plasmar en mis  escritos

la vida misma, su esencia y la mía,

el ser y el no ser…

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La cabeza estalla y  duele,

la mente se aturde y la sangre fluye…

¿Qué te sostiene todavía a la vida?

Y solo escuche  mi propia voz  que decía

¡Una esperanza!

La misma que a veces no termina de llegar…

y vuelve a partir

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La tuya y la mía y extrañamente te busque… te llame…

¡OH!  ¿Es que la poesía  es también parte de la locura?

Que  nos impulsa  a buscar ríos  rojos…

Tormentos…

Dolores…

Espejos…

Soles negros…

Voces inexistentes…

Fantasmas…

Morir para poder ser…

Pavorosas imágenes que vienen  a la mente

la aturden… la gastan…

¿Por qué las piedras atragantaban tu garganta?

En la fila de la muerte muchos estamos

Tu primero, yo después…

¿Quién nos entiende?

Estamos extraviados

en esta loca  necesidad de dejar ser

para volver a ser.

¡Que tormentos!

Alejandra, Alejandra…

Te robaron un nuevo amanecer

Hoy vi en el reflejo de ese espejo dos caras

La tuya y la mía y te siento tan cercana

que por un momento no pensé y te llame…

Alejandra, Alejandra, Alejandra.

A LA MEMORIA DE  ALEJANDRA PIZARNIK

JEM WONG

09.10.2004

(Jemwong)

LINTERNA SORDA

Los ausentes soplan

y la noche es densa.

La noche tiene el color

de los párpados del muerto.

Toda la noche hago la noche.

Toda la noche escribo.

Palabra por palabra yo escribo la noche.

ALEJANDRA PIZARNIK

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Extracción de la piedra de la locura POR ALEJANDRA PIZARNIK

Extracción de la piedra de la locura POR ALEJANDRA PIZARNIK

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Extracción de la piedra de la locura

Cantora nocturna

Joe, macht die Musik von damals nacht…

La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

a Olga Orozco

Vértigos o contemplación de algo que termina

Esta lila se deshoja.

Desde sí misma cae

y oculta su antigua sombra.

He de morir de cosas así

Privilegio

I

Ya perdido el nombre que me llamaba,

su rostro rueda por mí

como el sonido del agua en la noche,

del agua cayendo en el agua.

Y es su sonrisa la última sobreviviente,

no mi memoria

II


El más hermoso

en la noche de los que se van,

oh deseado,

es sin fin tu no volver,

sombra tú hasta el día de los días

Nuit du Coeur

Otoño en el azul de un muro: sé amparo de las pequeñas muertas.

Cada noche, en la duración de un grito, viene una sombra nueva. A solas danza la misteriosa autónoma. Comparto su miedo de animal muy joven en la primera noche de las cacerías.

Fragmentos para dominar al silencio

I

Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos.

II

Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.

Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.

No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellas las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.

III

La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aun si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino.

Sortilegios

Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor insumidas en mi soplo, agazapadas como fetos de escorpiones en el lado más interno de mi nuca, las madres de rojo que me aspiran el único calor que me doy con mi corazón que apenas pudo nunca latir, a mí que siempre tuve que aprender sola cómo se hace para beber y comer y respirar y a mí que nadie me enseño a llorar y nadie me enseñara ni siquiera las grandes damas adheridas a la entretela de mi respiración con babas rojizas y velos flotantes de sangre, mi sangre, la mía sola, la que yo me procuré y ahora vienen a beber de mí luego de haber matado al rey que flota en el río y mueve los ojos y sonríe pero está muerto y cuando alguien está muerto, muerto está por más que sonría y las grandes, las trágicas damas de rojo han matado al que se va río abajo y yo me quedo como rehén en perpetua posesión.

Un sueño donde el silencio es de oro

El perro del invierno dentella mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero con flores y arrastraba mi cadáver también desnudo y con un sombrero de hojas secas.

He tenido mucho amores -dije- pero el más hermoso fue mi amor por los espejos.

Estar

Vigilas desde este cuarto

donde la sombra temible es la tuya.

No hay silencio aquí

sino frases que evitas oír.

Signos en los muros

narran la bella lejanía.

(Haz que no muera

sin volver a verte.)

Las promesas de la música

Detrás de un muro blanco la variedad del arco iris. La muñeca en su jaula está haciendo el otoño. Es el despertar a las ofrendas. Un jardín recién creado, un llanto detrás de la música. Y que suene siempre, así nadie asistirá al movimiento del nacimiento, a la mímica de las ofrendas, al discurso de aquella que soy anudada a este silenciosa que también soy. Y que de mí no que demás que la alegría de quien pidió entrar y le fue concedido. Es la música, es la muerte, lo que yo quise decir en las noches variadas como los colores del bosque.

Continuidad

No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío –dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que ya no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame –dije.

Como agua sobre una piedra

a quien retorna en busca de su antiguo buscar

la noche se le cierra como agua sobre una piedra

como aire sobre un pájaro

como se cierran dos cuerpos al amarse

Extracción de la piedra de la locura

Elles, les âmes (…), sont malades et elles souffrent et nul ne leur porte remède; elles sont blessées et brisés et nul ne les panse.

Ruysbroeck

La luz mala se ha avecinado y nada es cierto. Y si pienso en todo lo que leí acerca del espíritu… Cerré los ojos, vi cuerpos luminosos que giraban en la niebla, en el lugar de las ambiguas vecindades. No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas. El silencio, el silencio siempre, las monedas de oro del sueño.

Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.

Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mí conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juegas a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién?, ¿quién te a ungido?, ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

De repente poseída por un funesto presentimiento de un viento negro que impide respirar, busqué el recuerdo de alguna alegría que me sirviera de escudo, o de arma de defensa, o aun de ataque. Parecía el Eclesiastés: busqué en todas mis memorias y nada, nada debajo de la aurora de dedos negros. Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar. ¿A qué hora empezó la desgracia? No quiero saber. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser mí si nada rima con nada.

Te despeñas. Es el sinfín desesperante, igual y no obstante contrario a la noche de los cuerpos donde apenas un manantial cesa aparece otro que reanuda el fin de las aguas.

Sin el perdón de las aguas no puedo vivir. Sin el mármol final del cielo no puedo morir.

En ti es de noche. Pronto asistirás al animoso encabritarse del animal que eres. Corazón de la noche, habla.

Haberse muerto en quien se era y en quien se amaba, haberse y no haberse dado vuelta como un cielo tormentoso y celeste al mismo tiempo.

Hubiese querido más que esto y a la vez nada.

Va y viene diciéndose solo en solitario vaivén. Un perderse gota a gota el sentido de los días. Señuelos de conceptos. Trampas de vocales. La razón me muestra la salida del escenario donde levantaron una iglesia bajo la lluvia: la mujer-loba deposita a su vástago en el umbral y huye. Hay una luz tristísima de cirios acechados por un soplo maligno. Llora la niña loba. Ningún dormido la oye. Todas las pestes y las plagas para los que duermen en paz.

Esta voz ávida venida de antiguos plañidos. Ingenuamente existes, te disfrazas de pequeña asesina, te das miedo frente al espejo. Hundirme en la tierra y que la tierra se cierre sobre mí. Éxtasis innoble. Tú sabes que te han humillado hasta cuando te mostraban el sol. Tú sabes que nunca sabrás defenderte, que sólo deseas presentarles el trofeo, quiero decir tu cadáver, y que se lo coman y se lo beban.

Las moradas del consuelo, la consagración de la inocencia, la alegría inadjetivable del cuerpo.

Si de pronto una pintura se anima y el niño florentino que miras ardientemente extiende una mano y te invita a permanecer a su lado en la terrible dicha de ser un objeto a mirar y admirar. No (dije), para ser dos hay que ser distintos. Yo estoy fuera del marco pero el modo de ofenderse es el mismo.

Briznas, muñecos sin cabeza, yo me llamo, yo me llamo toda la noche. Y en mi sueño un carromato de circo lleno de corsarios muertos en sus ataúdes. Un momento antes, con bellísimos atavíos y parches negros en el ojo, los capitanes saltaban de un bergantín a otro como olas, hermosos como soles.

De manera que soñé capitanes y ataúdes de colores deliciosos y ahora que tengo miedo a causa de todas las cosas que guardo, no un cofre de piratas, no un tesoro bien enterrado, sino cuantas cosas en movimiento, cuantas pequeñas figuras azules y doradas gesticulan y danzan (pero decir no dicen), y luego está el espacio negro -déjate caer, déjate caer-, umbral de la más alta inocencia o tal vez tan sólo de la locura. Comprendo mi miedo a una rebelión de las pequeñas figuras azules y doradas. Alma partida, alma compartida, he vagado y errado tanto para fundar uniones con el niño pintado en tanto que objeto a contemplar, y no obstante, luego de analizar los colores y las formas, me encontré haciendo el amor con un muchacho viviente en el mismo momento que el del cuadro se desnudaba y me poseía detrás de mis párpados cerrados.

Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas celeste yo entro por su sonrisa yo hago mi casita en su lengua yo habito en la palma de su mano cierra sus dedos un polvo dorado un poco de sangre adiós oh adiós.

Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno a ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera. ¿Y qué puedes tú? sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.

No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.

Vendrás a mí con tu voz apenas coloreada por un acento que me hará evocar una puerta abierta, con la sombra de un pájaro de bello nombre, con lo que esa sombra deja en la memoria, con lo que permanece cuando avientan las cenizas de una joven muerta, con los trazos que duran en la hoja después de haber borrado un dibujo que representaba una casa, un árbol, el sol y un animal.

Si no vino es porque no vino. Es como hacer el otoño. Nada esperabas de su venida. Todo lo esperabas. Vida de tu sombra ¿qué quieres? Un transcurrir de fiesta delirante, un lenguaje sin límites, un naufragio en tus propias aguas, oh avara.

Cada hora, cada día, yo quisiera no tener que hablar. Figuras de cera los otros y sobre todo yo, que soy más otra que ellos. Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta.

Rápido, tu voz más oculta. Se transmuta, te transmite. Tanto que hacer y yo me deshago. Te excomulgan de ti. Sufro, luego no sé. En el sueño el rey moría de amor por mí. Aquí, pequeña mendiga, te inmunizan. ( Y aún tienes cara de niña; varios años más y no le caerás en gracia ni a los perros.)

mi cuerpo se abría al conocimiento de mi estar

y de mi ser confusos y difusos

mi cuerpo vibraba y respiraba

según un canto ahora olvidado

yo no era aún la fugitiva de la música

yo no sabía el lugar del tiempo

y el tiempo del lugar

en el amor yo me abría

y ritmaba los viejos gestos de la amante

heredera de la visión

de un jardín prohibido

La que soñó, la que fue soñada. Paisajes prodigiosos para la infancia más fiel. A falta de eso -que no es mucho-, la voz que injuria tiene razón.

La tenebrosa luminosidad de los sueños ahogados. Agua dolorosa.

El sueño demasiado tarde, los caballos blancos demasiado tarde, el haberme ido con una melodía demasiado tarde. La melodía pulsaba mi corazón y yo lloré la pérdida de mi único bien, alguien me vio llorando en el sueño y yo expliqué (dentro de lo posible), palabras buenas y seguras (dentro de lo posible). Me adueñé de mi persona, la arranqué del hermoso delirio, la anonadé a fin de serenar el terror que alguien tenía a que me muriera en su casa.

¿Y yo? ¿A cuántos he salvado yo?

El haberme prosternado ante el sufrimiento de los demás, el haberme acallado en honor de los demás.

Retrocedía mi roja violencia elemental. El sexo a flor de corazón, la vía del éxtasis entre las piernas. Mi violencia de vientos rojos y de vientos negros. Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños.

Puertas del corazón, pero apaleado, veo un templo, tiemblo, ¿que pasa? No pasa. Yo presentía una escritura total. El animal palpitaba en mis brazos con rumores de órganos vivos, calor, corazón, respiración, todo musical y silencioso al mismo tiempo. ¿Qué significa traducirse en palabras? Y los proyectos de perfección a largo plazo; medir cada día la probable elevación de mi espíritu, la desaparición de mis faltas gramaticales. Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar. La luz, el vino prohibido, los vértigos, ¿para quién escribes? Ruinas de un templo olvidado. Si celebrar fuera posible.

Visión enlutada, desgarrada, de un jardín con estatuas rotas. Al filo de la madrugada los huesos te dolían. Tú te desgarras. Te los prevengo y te lo previne. Tú te desarmas. Te lo digo, te lo dije. Tú te desnudas. Te desposees. Te desunes. Te lo predije. De pronto se deshizo: ningún nacimiento. Te llevas, te sobrellevas. Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado. Ahora tus despojos, recogerlos uno a uno, gran hastío, en dónde dejarlos. De haberla tenido cerca, hubiese vendido mi alma a cambio de invisibilizarme. Ebria de mí, de la música, de los poemas, por qué no dije del agujero de ausencia. En un himno harapiento rodaba el llanto por mi cara. ¿Y por qué no dicen algo? ¿Y para qué este gran silencio?

Noche compartida en el recuerdo de una huida

Golpes en la tumba. Al filo de las palabras golpes en la tumba. Quién vive, dije. Yo dije quién vive. Y hasta cuándo esta intromisión de lo externo de lo interno, o de lo menos interno de lo interno, que se va tejiendo como un manto de arpillera sobre mi pobreza indecible. No fue el sueño, no fue la vigilia, no fue el crimen, no fue el nacimiento: solamente el golpear como un pesado cuchillo sobre la tumba de mi amigo. Y lo absurdo de mi costado derecho, lo absurdo de un sauce inclinado hacia la derecha sobre un río, mi brazo derecho, mi hombro derecho, mi oreja derecha, mi desposesión. Desviarme hacia mi muchacha izquierda —manchas azules en mi palma izquierda, misteriosas manchas azules—, mi zona de silencio virgen, mi lugar de reposo en donde me estoy esperando. No aún es demasiado desconocida, aún no sé reconocer estos sonidos nuevos que están iniciando un canto de queja diferente del mío que es un canto de quemada, que es un canto de niña perdida en una silenciosa ciudad en ruinas.

¿Y cuántos centenares de años hace que estoy muerta y te amo?

Escucho mis voces, los coros de los muertos. Atrapada entre las rocas: empotrada en la hendidura de una roca. No soy yo la hablante: es el viento que me hace aletear para que yo crea que estos cánticos del azar que se formulan por obra del movimiento son palabras venidas de mí.

Y esto fue cuando empecé a morirme, cuando golpearon en los cimientos y me recordé. Suenan las trompetas de la muerte. el cortejo de muñecas de corazones de espejo con mis ojos azul—verdes reflejados en cada uno de los corazones .

Imitas viejos gestos heredados. Las damas de antaño cantaban entre muros leprosos, escuchaban trompetas de la muerte, miraban desfilar —ellas, las imaginadas— un cortejo imaginario de muñecas con corazones de espejo y en cada corazón mis ojos de pájara de papel dorado embestida por el viento. La imaginada pajarita cree cantar; en verdad sólo murmura como un sauce inclinado sobre el río.

Muñequita de papel, yo la recorté en papel celeste, verde, rojo, y se quedó en el suelo, en el máximo de la carencia de relieves y de dimensiones. En medio del camino te incrustaron, figurita errante, estás en el medio del camino y nadie te distingue pues no te diferencias del suelo aun si a veces gritas, pero hay tantas cosas que gritan en un camino ¿por qué irían a ver qué significa esa mancha verde, celeste, roja?

Si fuertemente, a sangre y fuego, se graban mis imágenes, sin sonidos, sin colores, ni siquiera lo blanco. Si se intensifica el rastro de los animales nocturnos en las inscripciones de mis huesos. Si me afinco en el lugar del recuerdo como una criatura se atiene a la saliente de una montaña y al más pequeño movimiento hecho de olvido cae —hablo de lo irremediable, pido lo irremediable—, el cuerpo desatado y los huesos desparramados en el silencio de la nieve traidora. Proyectada hacia el regreso, cúbreme con una mortaja lila. Y luego cántame una canción de una ternura sin precedentes, una canción que no diga de la vida ni de la muerte sino de gestos levísimos como el más imperceptible ademán de aquiescencia , una canción que sea menos que una canción, una canción como un dibujo que representa una pequeña casa debajo de un sol al que le faltan algunos rayos; allí ha de poder vivir la muñequita de papel verde, celeste y rojo; allí se ha de poder erguir y tal vez andar en su casita dibujada sobre una página en blanco.

Linterna sorda

Los ausentes soplan y la noche es densa. La noche

tiene el color de los párpados del muerto.

Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo.

Palabra por palabra yo escribo la noche.

ALEJANDRA PIZARNIK

CONTADORWAP

Pavarotti / Non ti scordar di me / Don’t Forget Me /Budapes

Pavarotti / Non ti scordar di me / Don’t Forget Me /Budapest

Posted in RECUERDOS Y REGALOS, SENTIMIENTOS, VIDEOS INTERESANTES on Agosto 22, 2009 by fannyjemwong


Partiram as andorinhas da minha pequena cidade fria e sem sol, buscando primaveras de violetas, ninhos de amor e de felicidade. A minha pequena andorinha partiu sem deixar-me um beijo sem um adeus partiu. Não te esqueças de mim a minha vida é ligada a ti, eu te amo sempre mais no meu sonho permaneces tu. Não te esqueças de mim a minha vida é ligada a ti, tem sempre um ninho no meu coração para ti, não te esqueças de mim! Não te esqueças de mim a minha vida é ligada a ti, tem sempre um ninho no meu coração para ti, não te esqueças de mim!

“QUE SUENE Y RESUENE UNA Y OTRA VEZ, TONADA TRAS TONADA HASTA CEGAR EL PENSAMIENTO” JEM WONG  22-08-2009

CONTADORWAP

Diario, carta y relato · “EL REINO DE HIRAM”

Diario, carta y relato · “EL REINO DE HIRAM”

Posted in CARTAS DE AMOR, CUENTOS Y OTROS CUENTOS, DIARIO, HISTORIAS, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , , , , , , on Agosto 14, 2009 by fannyjemwong

sallyswatland16

Diario, carta y relato · “EL REINO DE HIRAM”

EL DIARIO  ÍNTIMO

Viernes 17.03.06

08.00. AM.

Que flojera, se hizo tarde. Tengo tanto que hacer. El día parece que será bello .Mi pequeño y gris amigo vino como siempre a cantarme.

-¿Hasta cuándo lo hará?

-No lo sé.

Es lindo verlo sobre el umbral de la ventana, dichoso él que puede volar y ser totalmente libre. Escribiré más tarde debo correr al gimnasio y pasar por la galería de arte.

5.00. PM.

Un fuerte olor a charol  y a pinturas invade la habitación.

-¡Por fin terminaron!

-¡Estoy muerta!

-.Debo enmarcar mis últimas pinturas, pienso que quedarán bien en ese lado del cuarto que parece ahora  tan vació. Jaaaaaaaa

-¿Vacío?

Mi marido diría:

-¿Qué dices mujer?

-¿Vacío?

-Eres increíble, si aquí no  hay espacio  ni para un alfiler.

Aunque ya es tiempo  creo de volver a pintar y organizar una exposición, hace tanto que no lo hago. No me vendría la idea mal no solo me gusta,  también me entusiasma .Además resultaría divertido y necesito nuevos aires, algo que motive y revitalice.

-¡Vaya! Qué lindo se ve todo.

Extrañe tanto  a mis amiguitos por fin están en su lugar y sobre repisas recién barnizadas. Aunque esto parece más una juguetería que un dormitorio pero, no me importa. Siempre he dicho que este es mi mundo de muñecas.

Se me ocurre que ellas deberían ser el tema para mis próximas pinturas. Bueno, lo pensaré. Además será bello ver la galería de arte  repleta  de parejas con sus pequeños hijos, correteando de lado a lado, es algo poco frecuente. Me imagino la cara del Director se pondrá colorado como tomate por el  enojo. Será divertido.

Ahora te dejo por  un rato diario mío deseo solo leer mucho  y escribir  por  toneladas

10. 00. PM

Me pregunto:

-¿Por qué las horas parecen hoy tan largas?

Mi noción del tiempo es tan distinta .Necesito escapar de esas miradas y ser simplemente yo, solo yo.

El misterio de la bestia que habita en mí se apodera de mi corazón. Mis pensamientos navegan por aguas extrañamente encrespadas. Me siento tan cansada de todo. De convencionalismos sociales estúpidos e hipócritas. Este mundo a veces es tan intolerable. Pareciera que cada vez hay menos gente buena. Impera la mentira, el qué dirán, las conveniencias y la falsa moralidad

-¿Cómo lucho contra la corriente y  me mantengo sin zozobrar?

Me lo he preguntado tantas veces pero, siempre he tenido algo muy claro y es que siempre seré como soy  y no me arrepiento de ello.

A veces  también me pregunto:

-¿Si mi forma de pensar, de sentir y de ser es  una maldición?

Me conmueve tanto el esplendor de la primavera, el canto de las aves, el botón que retoña  y sin embargo en otras ocasiones puedo ser tan extremadamente dura.

Me gustaría poder tirarme desnuda sobre la verde hierba y contemplar el cielo. Observar como una niña las nubes navegantes y dibujar sobre ellas los más fabulosos sueños. Pero solo la una sensación de  extraña quietud que no me agrada se instala en la habitación

-¡Debo romperla!

-¡No soporto el silencio!

En mí, se oculta un misterio extraño que a veces ni yo misma logro comprender a plenitud.

-Te extraño Arturo, te extraño mucho hoy siento tu ausencia. Falta  tan poco para que regreses  y quisiera que fuese ya.

También extraño a Mamasan, pensé que hoy la vería y tampoco esta.

-¿Sabes? Amigo de papel, vi por un instante a mi pequeño ratón. Mi pecho no reaccionó como antes. Le mire, no sentí alegría, solo un hilo delgado de nostalgia y muchísima tristeza. No por mí, fue por él.

Me tragué como tantas otras veces los humos que lentos se desvanecían en la habitación.

-¡Sentí dolor! ¡Tanto  dolor!

A pesar de que quisiera exterminar todas mis emociones, no puedo. Este mundo de oscilaciones constantes resulta a veces  tan agotador pero, en fin no es posible para mí  cambiarlo.

La ruptura de nuestra relación parece inevitable .Ahora comprendo que tendré que organizar su ausencia. Es evidente que  no debo recrearle más en mi mente pero, a pesar de todo, tiene un trozo de mi corazón. Siempre tuve la convicción de que existía pero, nunca entendí qué falto  para que comprendiera mi esencia. Constate muchísimas veces que me hacía falta y siempre lo exprese,  ahora creo que nunca pudo entenderlo.

-No le culpo, ni dejo de quererle, solo sé que por muchas razones logre inmunizarme a su extraña forma de ser. La mente es tan compleja y algunas almas viven tan confundidas que volverían loco al más cuerdo.

Estar lejos de él era antes algo tan difícil de aceptar pero, no debo de ser necia cada quién elige lo que cree que es mejor para sí mismo.

Cocheros, predicadores, ratones, reyes, torres, duendes, muñecas, payasos, hasta el Rey Salomón  y no sé cuantos personajes más invente y recree en mis poemas. Solo deseaba que el mundo entero los recordara, ahora  creo que  ya no podré sorprender a nadie con ellos.

Me canse de escribir tantas veces “Mi poesía soy yo” que pienso en nadie logro comprenderlo en  la magnitud  real de esa frase.

Total bien dice el refrán “El papel aguanta todo”. Pero como nada es definitivo, la rueda de la vida seguirá corriendo y solo lo que fue transparente y verdadero transcenderá.

Ojala mi confundido amigo lo comprenda algún día, creo que si lo logra dejará de sufrir tanto. Porque su sufrimiento es tan solo un estado de su conciencia al cual él  y solo él se condena, porque en verdad no se conoce como  él cree.

Lo único que tengo  bien en claro, es que mis sentimientos hacia mi amigo serán eternos, como los granados de la poesía que escribí para otra amiga. Quizás, algún día a ese amigo que tanto amo le invente un rostro y lo pinte, nunca antes lo pensé. No necesite hacerlo  pues, él solo tuvo el rostro de la muñeca que me mira cada noche desde un rincón. Total mis manos siempre se desesperan por escribir  y crear

-¡Lo pintaré!

Espero poder escribir un hermoso poema pero, la verdad querido diario  ya no sé si ellos sirven para algo. Si este don es un designio divino o un regalo de algún demonio travieso que se divierte a costa de mis costillas.

Tengo tantos temas en la mente, quizás escriba sobre la belleza o sobre el valor del respeto. Quizás me convierta en arpa, en piano, en diosa, hada, princesa o en cualquier otra cosa. O quizás solo escriba Fanny y no Jem.

-Todavía no me decido. Lo único que tengo en claro es que debo escribir  porque es la única forma que poseo para  escapar de la monotonía y de mí misma. De acelerar la vida y exprimirla para canalizar el estar marcada por el fuego.

En fin trabajar, trabajar y trabajar  para no pensar en otras cosas.

Creo que definitivamente  escribiré  una carta especial para  mi amiga Mamasan  no la veo hace días y no sé si estará triste o bien.

Te dejo amigo de papel, tú por lo menos no te irás nunca… por fin llegó Arturo.

Sábado 17.03.06

03.00. AM.

No puedo dormir, mi buen amigo sigo  y seguiré llenando el universo de palabras así como tus páginas, a pesar de que muy pocos comprendan lo que significan mis letras y solo tú las conserves con dedicación por no poseer otra  voluntad que no sea la mía. La distancia y la ausencia  hoy me pesan más que nunca.

Pero sé de alguien que al leerme se preguntará:

-¿Qué se tomo Jem?

-Nada amigo mío, solo Coca Cola jaaaaaaaaaaaaaaa. Aunque difícilmente me creerían  ya que no encontré mejor forma de evadirme que escribirle a Mamasan una carta  tan  insólita como su autora “Yo”.JAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Pienso que ella puede estar sintiéndose triste hace días que no nos vemos.  Se habrá sentido tan intrigada con mis  ocurrencias respecto Simone de Beauvoir y  Fanny Jem Wong. De imaginarme la cara que debe de haber puesto me río sola .Pero  la expresión de su rostro  cuando menciono a Paúl Sartre comparándolo  con mi marido, esa me hubiese gustado fotografiarla.

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LA CARTA:

Callao, 19 de Marzo del 2006

Mi querida amiga:

Te extraño tanto, hoy no hice locuras para variar. ¡No te rías! .Me levante algo tarde y como siempre llego mi pequeño amigo alado a cantarme sobre el umbral de mi ventana. Salí corriendo al gimnasio, también pase unos instantes por la galería. Al regresar me dedique a arreglar la habitación.

-Es en serio, solo leí muchísimo durante toda la tarde, a pesar de que me sentía cansada  y escribí toneladas de letras para el taller de Leochami. Y te cuento un secreto:

-Espero no traumatizarlo.

Te cuento que por fin terminé de acomodar todo en mi habitación, quedo linda.

-Ya lo veraz. Pasé tres días de locura con tanto sube y baja cosas pero, finalmente es un ensueño, lleno de criaturas de toda especie que crean y desbordan  en imágenes de dulzura por donde la vista se  pasee. En el pasado quedo la mañana en que el cielo raso se desplomo, cuando  todo fue caos y desorden.

-¿Sabes? .Estoy pensando que ya es tiempo de volver a pintar .Hace mucho que no lo hago .Se me ocurre amiga mía que mis muñecas sean el tema para una futura exposición, sobre todo por el público que se captará en la galería. Aunque al director de la misma no creo que le guste mucho ver  niños correteando de un lado a otro, con lo renegón que él es.

En fin es cosa de madurar la idea para que resulte algo lindo.

-¿No lo crees?

Hoy me siento triste Mamasan, alguien a quien quiero muchísimo se aleja y no puedo hacer nada .Bajo la luz de sus estrellas  bien sabes que escribí tantos versos y ahora parece que todas partieron con él. Lo vi esta tarde por unos minutos y solo sentí mucha tristeza y dolor.

Me queda tan lejos el refugio de su compañía  cuando  mis arrebatos e impulsos febriles dibujaban  infinidad de  cantos de amor bueno. También hubo veces y no lo niego  de intenso dolor  porque no llegaron a buen recaudo mis emociones. Él simplemente creo que las olvido.

La amistad  y el afecto sincero  no tuvieron otro objeto que la manifestación de mi espíritu  pero, creo en verdad que no lo entendió como debería.

Te aseguro que no lo culpo, no tendría sentido, creo que ambos perdimos la brújula. Y por otro lado él no reconoció la magia de los matices de mis plumas  en los poemas que escribí.

Bueno contarte todo esto amiga mía  me cuesta , mejor  te escribiré de otras cosas porque todo esto  duele y mucho.

-¿Sabes?  Pasando a otro tema, descubrí algo interesante entre la cantidad de cosas  que leí.

Quizás tú  pienses:

-¡Jem, se volvió loca!

Pero no es así. Solo deseo divertirte un poco haciendo uso de mi capacidad imaginativa de la cual no tienes dudas. Supongo. ¿O sí? Jaaaaaaaaaaaa.

Solo trataré  de enredarte como siempre  para variar jaaaaaaaaaaaa.

Te cuento que Simone de Beauvoir y  Fanny Jem Wong tenían varios problemas y coincidencias en sus esquemas mentales  jaaaaaaaaaaaaaaa.

Te preguntarás:

-¿Por qué afirmo semejante locura?

-Y cómo puedo cometer la osadía de escribirlo, en fin tú sabes que soy “chapita”.

Bueno te contaré que  para Simone, lo esencial en su concepción del amor entre un hombre y una mujer era alcanzar una unión radical y extrema, en donde la comunicación fuese casi absoluta. Primer punto en común, pero la verdad es  que eso, a muy pocos varones les gusta. Prefieren la mentira y las poses. A veces pienso que son llevados por el mal.

-¿Tú qué opinas?

Creo  que cuando más les mienten, los maltratan o los usan  están más felices.

-¿Lo puedes creer?

Bueno, escríbelo para que nunca lo olvides.

Quizás si yo fuese así no habría perdido a las personas que he querido. Por suerte mi esposo no es así sino seguiría soltera, te lo aseguro.

Él vendría a ser como Paúl Sartre pero, ¡Ojoooooooo! Solo en algunas cosas. No en todo, jaaaaaaaaaaa porque Sartre fue terrible y mujeriego como ninguno jaaaaaaaaaaaaaa

Arturo es especial, alimenta y apoya  siempre mi capacidad creatividad  .Intenta hacer lo mismo con mi  espíritu aunque la verdad,  este a veces le da dolores de cabeza por ser cuestionador, extremadamente  travieso  y rebelde.

A veces bromeando me dice:

-“En la próxima vida serás más espiritual, porque en esta predomina tu parte animal”.

-Yo solo me rió porque, sé bien que eso es verdad.

Además tú sabes bien como detesto los convencionalismos sociales estúpidos,  la falsa moralidad y disciplina tras la que tanta hipocresía se oculta. Porque la verdad es que cada vez hay menos gente buena y auténtica, prefieren usar máscaras  según la ocasión.

Bueno te sigo contando lo que   leí, Simone escribió:

-“Quería que me consideraran, pero tenía esencialmente necesidad de que me aceptaran en mi verdad”.

-¿Sabes?

Amiga mía, mi lucha es esa precisamente  “Ser y trascender”.

No quiero  ajustarme a las cosas en las no creo o que me imponen. Así se cayese el mundo entero sobre mi cabeza .La verdad es que lo quiero a mis pies, respetando mi derecho de ser individual y diferente, respetando mi forma de pensar, mi sentir y mis convicciones. Si no fuese así la vida no tendría mucho sentido para mí, total si mi  libertad no daña a otros  creo que estoy en todo mi derecho de ser como quiero.

Siempre he pensado que lo más fácil y cómodo para el común de las gentes es nadar hacia dónde la corriente les lleve, trepar al carro del mejor postor y  tan solo llegar de cualquier manera, pareciera que en esta selva predomina el pensamiento de Maquiavelo “El fin justifica los medios”. Seguir órdenes, cumplir reglas así no estén de acuerdo. Yo ni puedo, ni quiero, nunca seré así  .No creas  mi querida amiga que es tarea fácil, pero por lo menos puedo mirar a quién sea a los ojos sin bajar la cabeza. Pero si hablamos de hombres la cosa se complicaría mucho más

-¿No lo crees?

Son a veces tan extraños en sus comportamientos, creo que son movidos por el mal  porque algunos cuando peor los tratan más quieren. Con razón dice bien una obra que leí que Las Mujeres Son De Venus Y Los Hombres De Marte que pensamos y sentimos diferente.

Alguna vez hace ya bastante  tiempo alguien a quien quiero mucho me dijo que me arriesgara a surfear en otras aguas, que abandonara mi zona de comodidad y luchara siempre por ser y por las cosas en las que yo creía.

Decía:

-Es tan bello ver que en un mundo caótico y  tan cambiante en dónde todos luchan por tener, tú luchas por ser.

-¡Nunca cambies!

Grabé su discurso en mi mente y en mi corazón pero, él creo que lo olvido, para después solo hablarme de respetar espacios convenientes. La ruptura fue inevitable, la boca y la palabra escrita  decía una cosa y las actitudes  decían otras.

Bueno, no quiero entristecerte  te seguiré contando .Simone y Sartre.   Compartieron tantas cosas sobre todo  su pasión por las letras  pero, lo que más me entusiasmo es cómo esta pareja siempre logro respetar su derecho a ser en libertad total.

Fue así  que su amor  pudo superar   los umbrales de la misma  muerte. Bueno amiga si quiere saber la historia completa de estos personajes búscala y léela  jaaaaaaaaaaaaaaaa.

-¡No seas perezosa!

Ahora bien,  esta carta puede ser de todas las que te hayan recibido antes  la más extraña pero, no me negaras  que resultó entretenida por absurda y rara como su autora  Jaaaaaaaaa.

Total, te digo:

- “Genio y figura hasta la sepultura”

Solo quería  divertirte a mi manera por esa razón te escribí así, no me hagas mucho caso.

-Típica conducta evasiva  en mí, el escribir  para no pensar, para sentir y no sentir.

-¿Paradójico?

-¿Extraño, quizás?

-¿Quién sabe?

Sé que me entiendes, nos parecemos mucho. Mi desventaja es que soy demasiado consciente de todo lo que pasa dentro de mí.

-Hoy estoy  maniaca jaaaaaaaaaaaa.

-Y no sé si tú de repente algo triste, espero de corazón que no sea así. Y si lo estabas estoy segura que ya se te paso  un poco porque, a nadie se le ocurriría escribirte así, solo a mí.

Me imagino tu cara  a estas alturas de mi pequeña carta jaaaaaaaaaaaa .Me hubiese deleitado fotografiándola para nunca olvidarla.

Además me sentía terrible porque en pequeño unicornio que habita en mi corazón se sintió  abandonado, en fin era algo que ya presentía desde hace mucho, la rupturas a veces son inevitables. Solo te confieso que estoy pensando inventarle un rostro .Creo que lo pintare…

Bueno, hora de despedirme .Te extraño

Muchos besitos

FANNY JEM WONG

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EL RELATO

EL REINO DE HIRAM

En un antiguo castillo del  poderoso reino de Hiram, vivía una Princesa llamada  Jem. Cuentan que siempre estuvo rodeada de amor y que nada parecía faltarle. Su hogar era cálido y el fuego  siempre permanecía encendido. Su habitación estaba repleta de tesoros arcaicos, de muchos retratos y autorretratos  de sus antepasados pintados por ella los que formaban una estupenda galería.

Dormía rodeada de muñecas muy  valiosas para su corazón y de muchísimas estatuillas las cuales cuidaba con esmero. Casi todo lo que la rodeaba había sido adquirido por su leal  príncipe  Arturo  y los que no  eran obsequios de la gente que  ella amaba, por esa razón  poseían tanto valor y significado.

Sobre  una mesa confeccionada  en roble rojo, se encontraba un frasco  de cristal de de bohemia en él espesa tinta. Al lado una caja de placas doradas contenía siete  plumas. Una era de un color azul, intenso con la que escribía sus penas. Otra tan negra como el ébano, con ella escribía sobre la muerte. Otra rojo escarlata como la sangre, con ella escribía sobre el dolor. La pluma dorada y la  de escarcha plateada le servían para   escribir  sobre sus alegrías y éxitos. Otra pluma de un oscuro  color heliotropo, le servía para escribir  sobre   sus enojos. Finalmente una pluma verde como el jade y las esmeraldas eran utilizada para escribir sobre sus sueños, anhelos, amores, esperanzas y deseos.

Cuentan los personajes más viejos de la real corte  que estas le fueron obsequiadas por el  poderoso Mago cuando nació y reconoció sobre la frente de la princesa  que  Jem venía marcada por el fuego y que por esa razón  necesitaría poseer esa magia para enfrentar su destino.

Al lado del tintero y las plumas había un enorme libro empastado con la hermosa piel de un fiero oso gris.  Esta fue obsequiada a la niña también el día de su nacimiento por una  vieja y sabia hada. Era un libro mágico, en él se escribiría el diario de la princesa  pero, no por propia mano sino que el destino se   pintaría dentro de sus páginas por sí solo.

Los armarios de sus aposentos eran enormes, los vestuarios fastuosos. Cada mañana un pequeño jilguero llegaba a su ventana a dar el mejor de los conciertos, siempre sus melodiosos  trinos acompañaban los despertares de la hija del fuego.  Ella, permanecía muy quieta entre las sábanas de azules sedas  y blancos encajes para no asustarlo, hasta que este se marchara.

Mientras se preguntaba:

-¿Hasta cuando llegara mi pequeño amigo a la ventana?

-Dichoso él que es libre y puede volar.

Una de esas tantas mañanas despertó algo más tarde que de costumbre, escucho el canto de  la pequeña ave  y salió corriendo, debía hacer muchas cosas. Entre ellas visitar la galería del palacio en donde colocarían un viejo retrato de uno de sus antepasados, en una ceremonia especial. Esas eran las situaciones en que la ruidosa y traviesa princesa aprovechaba para romper los protocolos y escandalizar a la corte. Esa era una de  sus formas de romper la monotonía que a veces le resultaba tan asfixiante.

Cuentan que adoraba  pasear bajo la luz de la blanca  luna y disfrutaba las auroras   como nadie en el reino, la sensación fantástica de estos fenómenos celestes desataban su prolifera imaginación, eran épocas en que la damita pintaba con entusiasmo y escribía versos, cuentos y canciones durante días enteros casi sin dormir.

Por alguna extraña razón la princesa   siempre de forma súbita  se ponía triste y no quería comprender, ni analizar  la causa de su melancolía. En realidad ella sabía que había nacido marcada por el fuego y que esa era la razón de sus eternas tristezas pero, no deseaba aceptarlo.

El vivir entre oscilaciones  y extremos constantemente resultaba  para ella agotador. A veces  su tristeza era tan honda que la noción del tiempo cambiaba  para todos en el imponente palacio iniciándose una sucesión de días oscuros y monótonos. Días en los cuales  todo era absoluto y sepulcral silencio .Las carcajadas de la princesa no producían ecos  sobre los muros.

Era extremadamente rebelde, temperamental y acostumbraba romper todos los protocolos. Le disgustaba mucho los convencionalismos y posturas a veces entupidas y otras hipócritas de su época. Siempre tenía a su lado al príncipe Arturo, él era un ser comprensivo, tierno  pero sobre todo paciente y leal.  La conocía bien y sabía que la única manera de que ella fuese feliz era dejándola “ser”· en total libertad, pensamiento muy moderno y revolucionario para una época  en donde lo aparente, era lo conveniente cosa que a pesar de que el tiempo transcurre sigue siendo igual a la actualidad.

Cuentan que la desfachatez de la indómita princesa era tal  que a veces se escapaba del palacio, se despojaba de toda sus prendas y desnuda se tiraba sobre la verde hierba a contemplar las nubes en las que ella dibujaba los más inverosímiles sueños.

El  príncipe del palacio poseía  una sabiduría de cientos de años que le daban  grandes ventajas sobre  el común de los hombres, le había sido  legada por sus hermanos mayores el  privilegio de entender a los hijos del fuego.  Este don  le permitían ver lo que otros seres no podrían, por esa razón su amor hacia su princesa era tan fuerte.   A veces las locuras de su damita  eran hasta festejadas por él y en otros casos justificadas. Él sabía mejor que nadie que amaba a una hija del fuego  y que eso no sería jamás tarea  fácil.

Una noche  de esas tantas en que la princesa acostumbraba leer  por horas  sin percatarse del tiempo y escribir toneladas de letras, llego a su jardín un extraño personaje que llenaría  su tiempo  con largas y entretenidas conversaciones. Parecía siempre   preocuparse  por ella y se ganó de a pocos  su corazón. Le consagraba horas que parecían siglos, alejándola de las oscuras nubes que empañaban constantemente  su cielo.

Para entonces, a pesar de que su príncipe Arturo la amaba,  la princesa estaba desolada y casi no hablaba con nadie. Había tenido que renunciar a algo que para ella era un motivo de alegría diario, el poder enseñarle a los niños del reino. Una  mala  hechicera, consideraba que ella no debía mezclarse con el pueblo y confabuló toda una trampa para que el viejo  Rey le prohibiera hacerlo.

Aludió la mala mujer que la princesa tenía pensamientos  demasiado revolucionarios, poco convencionales y que no se ajustaba a sus  normas  .Que  sus actitudes no serían las más  aconsejables  a seguir por los súbditos porque podrían causar problemas graves.

La hija del fuego  solo lloraba  y  ya no encontraba mucho sentido a su vida. A pesar de que todos en el palacio  se preocupaban por ella, lo único que atinó a hacer fue exiliarse. Gracias a la aparición de  este nuevo personaje recuperó las ganas de sonreír. Marcus se convirtió  en su mejor amigo y confidente. Sin saberlo, dos hijos del fuego enlazaban sus alegrías y tristezas.

A él le contaba absolutamente todo, compartían muchas cosas. Jem pensó que eso sería así indefinidamente. Ella siempre había creído que entre verdaderos amigos, amantes  o hermanos no debía existir secreto alguno por más dolorosas que las verdades fuesen.

El  enorme y  misterioso castillo se iluminaba cuando ellos reían, los torreones antes desportillados y oscuros se llenaban  de vida. Los góticos  y gigantescos  ventanales se cubrían  de perfumadas flores que crecían en las enredaderas. Los  antes oscuros y tortuosos corredores de los sótanos, se vestían  del rojo escarlata  por bellísimas alfombras persas. Y hasta los viejos espantos  antes grises del éter  de un cielo estrellado tomaron colores celestes.   Los jardines que rodeaban el palacio reverdecieron fastuosos  e imponentes árboles levantaron como titanes sus brazos hacia los cielos. Naranjos y limoneros lucían sus mejores frutos.

Cuando Marcus y la princesa  se juntaban  se divertían haciendo mil travesuras que infartarían al más sano y enloquecerían al más cuerdo. No solo eran amigos y confidentes, también eran cómplices y eso los divertía.

La dama de esta historia pasaba muchas horas pintando y escribiendo miles de versos. Un cúmulo de numerosas emociones alimentaron su plumas de colores  Algunas veces la vistieron de negras tristezas, en otras ocasiones su pluma  iridiscente vestía oro o escarcha plateada y  en otras gigantescas pinceladas  esmeraldas.

Pero no todo podía ser eternamente bello, la fatalidad entro una fría tarde al palacio para instalarse como su huésped. Nada pudo hacer ella para evitarlo. Ni sus cantos produjeron magia. La terrible y helada tristeza regreso, envolvió a los entrañables amigos con su cruel manto  para aprisionarlos detrás del silencio.

Ella no entendía porque él cambiaba y se alejaba. No podía entenderlo, nunca supo cómo prevenirse y protegerse de los rigores de una invernada. Aprendería recién con él o perdería  su fe   por siempre entre millones de  viejos y oxidados papeles. El castillo se inundo de sales y bilis negra, empezó a perder su color  brillante y a hacerse gris y tenebroso por tanta tristeza

Una noche de esas tantas en que el sueño huye, los perros para la  caza  del príncipe Arturo aullaron como bestias salvajes sin cesar. Esa madrugada el príncipe se despertó sobresaltado y sintió que algo podía ocurrirle a su princesa. Por esa razón permaneció despierto velando su sueño

Al abrir los ojos  la princesa  observo cómo se formaba una especie de bóveda invertida sobre el  techo que cubría el área de su lecho, conforme la miraba más y más se hinchaba  y pensó en voz alta:

-¡Se desplomara!

Abandonó la cama  y bajo corriendo  a los salones en busca de  su príncipe,  cuando de repente un terrible ruido los ensordeció. Provenía de la habitación de la princesa, el cielo raso se había desplomado pesada y aparatosamente sobre el lecho. Ambos príncipes  se miraron, no necesitaron pronunciar palabra para saber  lo que se decían.

Ella solo sonrió al príncipe, este estaba pálido y descompuesto porque su día se convirtió en segundos en noche.

Sí, era indudable que aunque se resistiera a aceptar lo que la grandeza de sus azules ojos veía a su princesa podía haber muerto aplastada.

Se acerco a ella y le abrazo muy fuerte

La enorme habitación tuvo que ser desalojada, tarea ardua fue lograr que todo quedara como antes del accidente pero por fin, se consiguió que fuese así. El gentil príncipe sabía que esa habitación era el refugio de su amada princesa y  envió a traer a los mejores artesanos y albañiles para  restaurarla.

Por esos días  ella se dedico a escribir y a escribir, tan solo para no pensar y no sentir la ausencia de su amigo, intuía que la ruptura que los alejaría estaba cerca. Además todavía los trabajos en sus aposentos no terminaban y era tan deprimente ver la habitación así.

Leyó miles de libros  y el universo de su diario mágico se cubría de interminables caminos de tinta, unas veces negras azabache como sus penas, otras veces de roja ninfa como su dolor. Pero ella no lo sabía porque no lo habría  jamás .Estaba siempre tan distraída en sus lecturas y poemas, cubierta de papeles hasta la cabeza.

Por fin los trabajos terminaron y Jem se pasó  horas y horas correteando de un lado para otro con sus nodrizas arreglando sus tesoros. Cuando todo estuvo listo  pensó

-Extrañe tanto a mis amiguitos pero ellos no me pueden hablar  solo me miran y me siento tan sola. Extraño tanto a mi príncipe  pero  él todavía demorara una estación completa  en regresar, ojala volviera ya.

Por otro lado en voz alta se decía a sí misma:

-Mi amigo Marcus tampoco  está cerca y a pesar de que su ausencia me duele no le culpo de nada,  solo siento tristeza y pena  porque su voluntad no le pertenece

-Ojala algún día logre romper los hechizos que confunden su corazón y su mente. Solo depende de su voluntad.

-¡Ojala, algún día se dé cuenta!

-Escribiré   y escribiré.

Se repetía y así lo hizo .Empezó a redactar una  larga y extraña carta  para una amiga  a la que extrañaba mucho esta vivía en un lejano pero hermoso reino. Le contó lo triste que se sentía pero  a su estilo que por cierro era muy peculiar  .La princesa  poseía  no solo un extraño sentido del humor  sino también era capaz de hacer divertida sus penas al escribirlas. Podía recrear  en sus letras miles de imágenes y personajes  detrás de los cuales solo estaban sus verdades y sus mágicas  plumas de colores.

Terminada  la carta   la envió y permaneció sola por varias horas mirando por la ventana .Repentinamente  sintió unos pasos, voltio y  allí estaba su príncipe.  Sin que  la princesa se percatara ya había transcurrido toda una estación.

Corrió hacia él, se abrazaron muy fuerte. Y ella le dice.

-Realmente ni yo misma sabía cuanta falta me ibas a hacer

Él la mira y contesta:

-Yo sí lo sabía.

La levanta en sus brazos y la deposita sobre su lecho, acaricio por horas su cabellera  mientras, ella observaba  a una de sus muñecas  que la miraba desde un rincón y pensaba en su amigo Marcus. En el rostro que le inventaría cuando lo pintara  y en que a pesar de todo lo amaba entrañablemente y él a ella, su corazón no podía mentirle

El príncipe permanecía callado, imaginaba que ella  tenía seguramente noches enteras sin dormir  por su ausencia y tenía razón ella solo podía dormirse  entre sus brazos. Por fin después de muchos días la hija del fuego agotada se durmió.

El  príncipe la soltó muy despacio, dirigió la mirada hacia la mesa de roble rojo .Se acerco al Gran libro mágico  y lo abrió. El destino había escrito todo  lo ocurrido durante su ausencia, leyó pausada y calmadamente, como siempre  un arco iris de palabras  .Él mejor que nadie para entenderlas.

Lo último que leyó fue algo que pensó y  que horas antes le dijera a su princesa

-No todas las almas mi amada princesa  vibran en todos los planos con la misma intensidad  por eso, el destino enlaza o separa  a las almas y eso no es casual.

-Si la tristeza que te embarga se debe a la partida de tu amigo Marcus y su afecto en verdad fue sincero  su amistad nunca morirá.

-Pero si no es un afecto grande y real se perderá inevitablemente en el tiempo.

-Para  que entiendas   lo que te digo: ¡Mira mis manos!

-¿Qué crees que es mejor?

-¿Qué calcen todos los dedos o solo tres?

-Todos ¿Verdad… mi amor?

-Ahora solo quiero que duermas.

El príncipe cerró el diario, levanto la transparente y azul mirada, caminó  lentamente hacia el lecho de su amada. La contempló con la dulzura de siempre .Retiro las  peinetas de nácar en forma de mariposas  que adornaban  sus cabellos.  Envolvió  entre sus brazos su desnudez  y velo su sueño como siempre.

FANNY JEM  WONG

19.03.06.

(Jemwong)

Copia de JEM258

MI HAB 03

ENTRE OSOS Y MUÑECAS

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LA MANSIÓN ROJA POR FANNY JEM WONG

LA MANSIÓN ROJA POR FANNY JEM WONG

Posted in LOCURA, POESÍA ROMÁNTICA ,AMOR , PASIÓN Y TERNURA, POESÍA SENSUAL Y APASIONADA con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , on Agosto 10, 2009 by fannyjemwong

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LA MANSIÓN ROJA

Amor divino fuego que abrasas
haz de mí tu alimento, tu bebida
Yo soy el festín que a tu mesa
Viene sola a ser servida, roséame
con el carmesí de tu sangría.

Amor este sin recatos, ni censura
tú eres el sustento y desventura
de esta flor de azahar
que mora en la mansión del deseo.

Mi tallo bajo tus fuertes manos
siempre risueño, complaciente
nunca ofrece resistencia a la lujuria
Sé mi semental…yo tu eterna hembra.
Vivo saboreando tu espesa
agua salada en mi boca.

Libera amor  la pasión
de todos tus abajeños instintos
que me deleito entre requiebros
desatándoseme entera en el alma
la pulsión febril del deseo.

Rompe las cadenas de las furias
hasta hartarme sin retirarte jamás.
No soporto este lago sin ribera
estas ansias de ser tu diosa y tu credo.

Devórame   insaciablemente
que la fricción vigorosa de tu cuerpo
me arda  en chispas y centellas
y se encienda el mundo entero.

Haz  amor, que tus pasos
confundan todos mis sentidos.
¡Te siento…. me entrego!
Penetras escondites
como un niño travieso y malcriado.

Quiero mi amor sentirte creciendo
dentro de los húmedos pozos y morir
disfrutando de sus fabulosas formas

Deliciosas sensaciones
entre copiosas esencias de azahares
perfuma la rosada cavidad entera
hazte dueño, tesoro  de las estancias.

Mora en esta mansión real soberano
que se rinde a tus pies fastuosa.
Recorre la piel desnuda y nacarada
con la punta del dedo y de la lengua.

Desde los nervios hasta la blanca linfa
sucumben a las luces del  candelabro
soberano, único de esta mansión roja.

Yo te recorro entre las manos, te pulo
hasta que relucientes ardan las velas
y lloren conmigo la tibia cera perfumada.

Danzaré desnuda entre sombras
que riendo aplauden los actos lujuriosos.
Cuiden que no se venga abajo el telón
del libidinoso y prolongado drama
donde fallezco en la pasión desenfrenada.

JEM WONG.
27-01-05.

¡Mi único deseo es conocer el mundo y las comedias que en él se representan!.

René Descartes


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URUGUAY Y PERÚ UNIDOS POR EL ARTE Y LA AMISTAD: DE CESÁR AMARO PARA FANNY JEM WONG -Musica: Vals des Loges Guitar: R. Dyens

URUGUAY Y PERÚ UNIDOS POR EL ARTE Y LA AMISTAD: DE CESÁR AMARO PARA FANNY JEM WONG -Musica: Vals des Loges Guitar: R. Dyens

Posted in Uncategorized con etiquetas , , , , , , , , , on Agosto 8, 2009 by fannyjemwong

Bandera del Uruguay

COMPARTO CON UN UDS. UN REGALO DE  MI AMIGO CÉSAR AMARO

FANNY JEM WONG

amaro

Dedico este humilde trabajo a mi amiga que me ayudó en momentos muy dificiles para mi.
Artista de calidad y humanamente persona muy querible.
Musica: Vals des Loges Guitar: R. Dyens

CÉSAR AMARO


banderaperu

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PIEL AMARILLA POR FANNY JEM WONG

Agosto 21, 2009

PIEL AMARILLA POR FANNY JEM WONG

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PIEL AMARILLA

Mi pequeño grillo

de ojitos dormidos

trozo del cielo,

fabulosa nube de algodón,

luz eterna,

claro día,

sensible aurora,

lluvia de estrellas,

viento tibio,

Monarca… de todos mis sueños.

Mi danzarín en pañales,

no frunzas el ceño

tú eres motivo y fuerza,

mi  lucero   travieso,

mi ardiente esperanza.

Sonríe….  piel amarilla

que por fin  llego la mañana

Y vuela amor …. Vuela…. vuela alto

con la certeza de ser

el inicio y el  fin

de todos mis días

Te amo bebe… te amo

Tu mamá

19/08/2009

FANNY JEM WONG

LIMA – PERÚ

11.16 PM.


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